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Vox se vende en Cangas

La formación de ultraderecha se presentó en sociedad con un puesto en el mercadillo y recibió algunos insultos y escupitajos

Miembros de Vox en la carpa instalada ayer en la Praza do Arco. // Gonzalo Núñez

Miembros de Vox en la carpa instalada ayer en la Praza do Arco. // Gonzalo Núñez

El partido de Santiago Abascal quiso también tener un puesto en el mercadillo del viernes. Esta organización de ultraderecha había solicitado al Concello la instalación de una pequeña carpa de propaganda electoral y aún no le había sido concedida. Barajaban las autoridades locales las fechas de los primeros días de marzo. Pero Vox no esperó. Se asentó en las inmediaciones de la Praza do Arco y allí repartía propaganda a todo aquel que se acercaba. Alrededor de media docena de seguidores de esta organización política de ultraderecha trataban de confraternizar con los cangueses y conseguir adeptos a la causa, además de recaudar dinero. En el puesto se vendían pulseras y bolígrafos con la bandera española y con el lema "España siempre" . Vestido con una cazadora negra estaba el coordinador provincial de Pontevedra, Miguel Paz, que se paseaba alrededor del puesto haciendo señas a otros que hablaban con la prensa. Él nos remitía al gabinete de prensa del partido.

Los seguidores de Vox contaban que constantemente habían sido insultados por gente que se sentaba en las sillas que hay en la terraza de Praza do Arco. Aseguran que fueron insultados en repetidas ocasiones, que les decían qué hacían ahí y que les llamaban fachas. "No sabemos porqué nos dicen fachas", comentaba un seguidor de Vox que repartía octavillas y se decía de Uruguay, lugar donde hubo otra dictadura atroz. Ellos no saben por qué la gente les llama fachas. Afirman que no son agresivos y que no molestan a nadie, para recibir el trato que estaban recibiendo. Lo comparaban con el de Bueu, donde esta agrupación de ultraderecha había sido recibida, al menos, con mayor educación, decían. Mientras comentaba uno de los miembros de Vox cómo había sido la jornada, pasó un joven y golpeó con fuerza la pequeña tienda que la tiró. "Ve a que nos referimos. Así practican la tolerancia de la que tanto hablan. La tolerancia solo la quieren para ellos", manifestaban. Comentaban que si presentaban denuncia por estos incidentes estarían todos los días en el juzgado.

Pero lo cierto es que salieron airosos de su modesta presentación en sociedad. No se sabe si la recaudación fue mucha o poca. Hubo quien se paró en el puesto durante muchos minutos y mostraba su simpatía hacia esta fuerza política que recuerda el pasado. "Saca eso de ahí", manifestó una mujer a la que uno de los miembros de Vox le ofrecía información para unirse "al único partido que defiende sin complejos la unidad de España frente a los separatistas y que reivindica la soberanía del pueblo español en Europa".

Vox no tiene aún permiso para instalar un puesto en Moaña, pero ayer aseguraban que se iban a valer del silencio administrativo para instalarlo, porque la alcaldesa no contestaba a sus solicitudes.

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