Entre los motivos de tacha, el Consello de Contas señala también que no existe ninguna herramienta dentro de la Xunta para medir el rendimiento de los empleados públicos o de las unidades administrativas a las que están adscritos. El órgano fiscalizador considera que reconocer el trabajo va en beneficio de una mejora gestión pública.

"El reconocimiento de conductas y rendimientos meritorios constituye un aliciente a la profesionalidad de la gestión pública, mientras que la falta de ese reconocimiento tiene efectos negativos sobre la cultura organizativa. En la actualidad no existe ningún programa de evaluación del rendimiento que afecte a unidades administrativas de los centros seleccionados, ni tampoco retribuciones variables vinculadas al cumplimiento de objetivos", se recoge en informe elaborado sobre los sistemas de control interno y estrategia de prevención de riesgos de la corrupción en la Administración.

Recuerda Contas que el artículo 20 del Estatuto Básico del Empleo Público obliga a las Administraciones a establecer sistemas de evaluación del desempeño como procedimiento para medir y valorar la conducta profesional, el rendimiento o el logro de resultados, pero que este mecanismo no ha sido implantado en ningún ámbito organizativo del sector público autonómico.

También defiende la provisión de puestos de trabajo de manera definitiva como un factor clave para la independencia, la objetividad y la neutralidad, por lo que aboga por evitar las situaciones de provisionalidad prolongada en la ocupación de plazas mediante comisiones de servicio y adscripciones.