Casi ocho de cada diez euros del dinero desembolsado anualmente por los ayuntamientos gallegos se destinan a gastos corrientes, es decir, a sufragar su funcionamiento diario. En este apartado se incluyen las partidas de personal, bienes y servicios, el pago de préstamos y las transferencias corrientes a otras administraciones o entidades públicas.

Estas cuestiones sumaron 988 millones de euros de gasto el año pasado de los 2.344 que aglutinaron los 313 concellos de la comunidad. La primera partida creció 25,5 millones respecto al ejercicio 2017, de acuerdo con el informe de liquidación presupuestaria definitiva de las entidades locales del Ministerio de Hacienda.

En el balance económico general de los municipios, los ingresos superaron en 176 millones a los gastos, cifra inferior a los 209 de 2017.

Y es que los ingresos aumentaron un 4,7% -de 2.406 a 2.520 millones- frente al 6,6% de incremento de los desembolsos -de 2.197 a 2.344-. En el primer apartado, la principal fuente de recursos municipal sigue siendo la administración central, aunque también reciben fondos de la Xunta. Las transferencias corrientes crecieron de 879 a 907 millones, mientras que los impuestos directos lo hicieron de 848 a 888. La tercera parte más grande de la tarta corresponde a las tasas municipales, que pasaron de 423 a 436 millones.

En el terreno de los gastos destaca el incremento de las inversiones en obra pública justo el año previo a los comicios municipales, que se celebraron el pasado 26 de mayo. Los concellos invirtieron un 32% más el año pasado: casi 355 millones.