Luis Míguez Macho es catedrático en Derecho Administrativo en la USC. Se doctoró en la histórica universidad italiana de Bolonia con una tesis sobre el régimen jurídico de los usuarios de los servicios públicos. A su actividad docente se suma una asidua intervención en cursos de formación para empleados públicos. Dentro del comité, trabajará en el área de "Ética y humanística en el mundo digital".

-Hay muchos procedimientos administrativos que ya se tramitan de forma electrónica. ¿Cuál es el futuro?

-Hay nuevas tecnologías, disruptivas, que ya se están aplicando en el sector privado. Por ejemplo, los chatbot, los asistentes virtuales de conversación. Llegará un momento en que quien te lea una información sea un chatbot y no un funcionario de carne y hueso. Y técnicas como el blockchain, que tiene aplicación en asuntos como registros administrativos.

-Supongo que la incursión de esas tecnologías planteará retos, incluso problemas.

-Plantea una serie de retos legales y éticos, en relación a la protección de datos. Hay mucho que trabajar ahí, actualizando la normativa. En el funcionamiento interno de la administración también habrá otras repercusiones.

-¿En qué medida afectará a los funcionarios?

-Las tareas que se le encomiendan a los empleados públicos van a cambiar bastante con la aplicación de estas tecnologías disruptivas. Si aplicamos la Inteligencia Artificial para sustituir la actuación de la persona, habrá una necesidad de redefinición de las tareas del personal, de revisión de las propias necesidades. Planteará también problemas de formación.

-Los empleados suelen ser reacios a la aparición de factores que cambien sus rutinas. Necesitarán ayuda, como mínimo.

-Sí, esa cuestión está contemplada en la ley de administración digital de Galicia. Se prevé un plan de capacitación digital de los empleados públicos y la oferta de formación continua. También se prevé que en las oposiciones se incorporen estos contenidos, para que los nuevos empleados públicos vengan preparados.

-¿Desde qué situación encara la administración gallega la próxima década?

-En relación a otros países con nuestro nivel económico y cultural, estamos en una posición bastante avanzada en la llamada administración electrónica. Ahora, ese horizonte ya se entiende consolidado y ya se está pensando en el siguiente paso, en la implantación de esas tecnologías disruptivas. Ahí sí que estamos más atrasados. Si no queremos perdernos el siguiente tren, tenemos que ponernos las pilas. Aunque no es un problema solo de Galicia, sino de Europa. No somos los que estamos generando esas tecnologías y estamos por detrás de otras zonas del mundo.