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La negociación sobre la nueva regulación de los negocios de azar

La Xunta endurecerá la Lei do Xogo por las quejas de padres y exludópatas

Introducirá notables cambios en la norma para alejar los salones de juegos de los colegios -Buscará consenso con los colectivos que alegaron

El director xeral de Interior, con el psicólogo Antonio Rial Boubeta y el vicepresidente de la Xunta. // X. A.

La Xunta atenderá las quejas de padres, asociaciones y expertos que reclamaban más restricciones al juego y retocará el borrador de ley que regula esta actividad y que está en fase de alegaciones. El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se reunió ayer con el psicólogo experto en la materia y miembro del grupo de trabajo que asesoró a la Administración en la redacción de la norma, Antonio Rial Boubeta, y le trasladó que habría "cambios importantes" en el texto inicial. "Me dieron garantías: se le va a dar una vuelta a la ley siempre con las premisas de buscar el consenso y dentro de los márgenes competenciales del Gobierno gallego", aseguró Rial Boubeta.

Asociaciones de padres, exludópatas y expertos pidieron a la Xunta que amplíe la distancia mínima desde los salones de juegos hasta los centros educativos o cualquier otra zona de ocio infantil y juvenil, que se extienda el veto a los bares y cafeterías con máquinas de apuestas y que se instalen controles de activación remoto a las terminales instalaladas en locales de hostelería, similares al sistema de las máquinas expendedoras de tabaco. Vicepresidencia confirma que "algunas de estas alegaciones" se han aceptado, pero no quiere concretar los cambios que incorporarán a la ley puesto que todavía tiene pendiente reuniones con parte del sector y colectivos implicados.

Tras recibir las alegaciones la Xunta ha iniciado, de hecho, una ronda de contactos para intentar consensuar esta norma, que sustituye a una de 1985, y que pretende poner freno al auge de los juegos de azar y a la expansión de las casas de apuestas. Según datos de la Consellería de Sanidade, 40.000 gallegos tienen problemas con el juego y 5.000 son menores de 24 años.

El borrador de la Lei do Xogo, que prevé aprobarse a finales de año, introduce ya algunas restricciones, aunque no las suficientes, en opinión de padres, asociaciones y expertos.

Así, por ejemplo, la distancia mínima entre un colegio y una sala de juego o de apuestas se mantiene en 150 metros, pero el borrador legal modifica el método de cálculo, de modo que en la práctica elevará la separación real. Sin embargo, esto solo se aplicará a los nuevos negocios. En las alegaciones presentadas se pide que se extiendan las limitaciones a los locales ya abiertos.

La Confederación de Anpas Galegas pide 500 metros de separación y las organizaciones de ayuda a ludópatas en la comunidad (Agaja y Agalure) proponen 300.

El texto prohíbe la publicidad del juego en radio y televisión, pero la permite en prensa escrita mientras no se concrete un futuro desarrollo normativo. Los colectivos que presentaron alegaciones piden que el veto sea absoluto.

Entre las alegaciones se demanda también la creación de un observatorio del juego y que se reinviertan los ingresos por las multas en campañas de prevención y rehabilitación.

Rial Boubeta fue el primero en reunirse con el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y salió "satisfecho" del encuentro. Explica que le trasladaron que se tendrán en cuenta la mayor parte de las alegaciones presentadas, pero ahora la Xunta debe estudiar el margen competencial del que dispone para aplicarlas porque, por ejemplo, la regulación sobre el juego online compete al Estado. "Además tienen que alcanzar equilibrios difíciles porque hay temas controvertidos. Por ejemplo, puede haber un agravio comparativo con respecto a los juegos que son del Estado como las loterías y eso debe tenerse en cuenta",señala el experto.

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