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Las escuelas de idiomas ganan de nuevo estudiantes tras recuperar tirón el inglés

De los 1.500 matriculados más este año, el 77% elige la lengua de Shakespeare. Las exigencias universitarias o la implantación del nivel más avanzado, tras el nuevo interés

Imagen de archivo de la escuela de idiomas de Vigo. // José Lores

Imagen de archivo de la escuela de idiomas de Vigo. // José Lores

El curso pasado, las escuelas oficiales de idiomas de Galicia contaban con 24.039 alumnos matriculados, una cifra casi calcada a la que tenían antes de que la crisis arreciara, en 2009, y de que se disparase la demanda de formación en otra lengua para mejorar las oportunidades laborales o, simplemente, para aprovechar bien el tiempo en el caso de los desempleados. El entusiasmo políglota, aupado sobre todo por el inglés, que aporta dos de cada tres estudiantes a estos centros formativos, llegó a su punto culminante en el curso 2013/2014, cuando sumaron más de 39.000 alumnos, un 64% más que antes de las vacas flacas. Pero desde entonces, todo fue cuesta abajo, con un 40% de reducción si se tiene en cuenta el dato de inscritos del año pasado, aunque el director de la EOI de Santiago, Gonzalo Constenla, lo atribuía a un regreso a los niveles de "normalidad".

Los datos aportados este año por la Consellería de Educación, que elevan a un total de 25.525 los alumnos, suponen el primer incremento (de un 6,2 por ciento) en un lustro e implican que la tendencia a la baja ha tocado fondo. La acreditación del nivel B1 de una segunda lengua que exigen para titular universidades como la de Santiago y también la de Vigo o A Coruña en caso de querer realizar el Máster de Profesorado o ciertas titulaciones, como la de Moda, en la UDC, o los grados impartidos en inglés, como ocurre en alguna ingeniería en Vigo, son una razón más para volver a las escuelas de idiomas, o así lo considera el director de la escuela compostelana.

Y no solo por el inglés, requerido en algún caso concreto, sino por idiomas más próximos al castellano o al gallego y que por ello pueden parecerles, explica, más asequibles a los alumnos que dejaron para el final del grado la acreditación y no llegan a tiempo con el inglés.

De hecho, las cifras aportadas por el departamento que dirige Carmen Pomar permiten constatar que el incremento de demanda, en mayor o menor medida, se produce en casi todas las opciones ofertadas. El grueso lo acapara inglés, el principal motor de las escuelas, al que en el último año le han salido 1.154 pretendientes más, aunque en este idioma también puede influir que este año haya comenzado a impartirse el máximo nivel posible, el C2, en estos centros educativos, lo que permitió la continuidad de un colectivo de alumnos que antes ya no podía seguir mejorando sus habilidades en una lengua extranjera. Constenla lo considera una "gran oportunidad", porque habría una "bolsa" de alumnos que lo estaban esperando, candidatos a un inglés "bastante especializado", como para redactar una tesis o un "paper".

Para Constenla, además de que haya decaído la cifra de quienes se apuraron a formarse cuando llegaron las estrecheces económicas, otro factor que incidió en la rebaja de los últimos años es el hecho de que la lengua mayoritaria, el inglés, está cada día más presente, por ejemplo en las generaciones más jóvenes a través de las nuevas tecnologías en general y del móvil en particular. Eso lo compensan, sin embargo, quienes aspiren a un puesto en la función pública. Las ofertas públicas de empleo también han vuelto a resurgir tras años de tasas de reposición constreñidas y, como indica Constenla, el año pasado, en Santiago, tuvieron un montón de funcionarios, que hacen subir incluso la matrícula libre.

Alemán suma 102 alumnos más, y gallego, que viene bien a quienes quieran opositar, 105. Un poco más logra el español como lengua extranjera, con 117 anotados más, y quienes se han dejado llevar por la lengua de Molière son 129 más. De forma más modesta también registran subidas italiano (63 estudiantes nuevos), portugués (53) o incluso ruso o árabe, anque en estos casos sobren los dedos de una mano para contar las incorporaciones. Solo el japonés cerró matrículas con números rojos con respecto al curso pasado, pero poco significativos: cuenta con 482 estudiantes, y supera a los que quieren aprender ruso (60), árabe (104), chino (304) o español. En el podio, tras el inglés, que acapara no solo el 77% de los 1.486 estudiantes más que están anotados este curso en las escuelas, sino también dos de cada tres inscritos, estarían el francés (2.912), el alemán (1.598), el italiano (1.411), el portugués (1.108)y el gallego (711).

Y dado que los adolescentes ya no pueden estudiar inglés porque lo reciben en el colegio, a las escuelas llegan los que quieren formarse en un segundo idioma. "En estos momentos ya no es solo dominar un idioma extranjero como el inglés", comenta, que se considera, dice, "casi ya como requisito". Uno de los beneficiados, explica, es el portugués.

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