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La detección de casos de absentismo escolar grave en Galicia se duplica con los nuevos controles

Las faltas a clase sin justificar que superan el 10% del horario baten un récord con 435 - En 2014 se aplicó un protocolo para vigilar situaciones que pueden acabar en la Fiscalía

Una madre en el pasillo del colegio Serra de Vincios. // Marta G. Brea

Una madre en el pasillo del colegio Serra de Vincios. // Marta G. Brea

Cuando se inició el curso 2014-15, los profesores gallegos recibieron una documentación en la que se protocolizaba el control del absentismo escolar con el objetivo de mitigar la ausencia injustificada de las aulas de los niños de entre 6 y 16 años, la edad en la que obligatoriamente deben acudir cada día a la escuela. Desde entonces, los expedientes de casos en que se superan los dos días sin acudir a clase sin explicación casi se han duplicado, pasando de los 234 del primer ejercicio de aplicación del nuevo sistema a los 435 del curso pasado.

Durante ese período, las investigaciones sobre estos casos de absentismo se incrementaron un 87%, sumando un crecimiento constante cada curso, un aumento vinculado desde el departamento de Educación al mayor control de las faltas a las aulas y no a un incremento real de esta problemática, que puede derivar en la actuación de la Fiscalía.

Un curso después de la implantación de este protocolo lo expedientes subieron hasta los 318, a pesar de que se distribuyeron en 163 centros, frente a los 192 del período lectivo 2014-15. En el caso de 2016-17 la cifra aumentó hasta los 376 repartidos en 192 colegios e institutos, hasta llegar al dato más elevado de los cuatro años desde que se implantó este nuevo protocolo, con 435 en 186 centros educativos.

El departamento dirigido por Carmen Pomar relativiza estos números al ponerlos en comparación con el total de niños del sistema educativo autonómico. "Si se pone en contexto con el conjunto del alumnado de educación obligatoria (Primaria, ESO y FP Básica) en el curso 2017-18, se traduce en menos de dos expedientes por cada mil alumnos (concretamente un 0,18%)", exponen fuentes de Educación.

"Después de cuatro cursos, [el protocolo] está cada vez más asentado y consolidado, lo que permite una mayor detección y una mayor actuación ante cada caso. De ahí que haya una tendencia al aumento de casos en cifras absolutas, pero muy poco significativo en términos relativos si tenemos en cuenta la totalidad del alumnado", añaden.

El protocolo aprobado en 2014 sitúa la frontera del absentismo grave en la ausencia sin explicación a un 10% del horario lectivo mensual, el equivalente a dos jornadas completas. Cuando los profesores detectan al pasar lista en sus aulas este hecho están obligados a ponerlo en conocimiento de la dirección del centro. Estos llaman a los progenitores para pedir explicaciones. Normalmente, los expedientes se cierran en este punto, pues se pone fin a las ausencias sin justificar.

De no ser así, los padres o tutores se exponen incluso a ser juzgados si no ponen coto a las ausencias habituales a la cita diaria con los pupitres. De hecho, la Fiscalía denunció a un matrimonio hace tres años porque su hijo de 12 años acumuló más de 320 días de ausencia a clase en el CEIP A Xunqueira 2 de Pontevedra sin justificación.

Abalar

El protocolo establece que el profesor comunicará las faltas a clase a los familiares en los cinco primeros días del mes siguiente, datos que llegan ahora a las terminales de los padres a través del programa Abalar.

Si las ausencias alcanzan el 10% del horario lectivo se abre un expediente por absentismo grave. El jefe de estudios del centro convoca a una reunión a los padres o tutores. Si se soluciona el problema mediante explicaciones o fin de las ausencias, se paraliza el expediente, situación que se produce mayoritariamente.

Si la problemática se mantiene, el protocolo de Educación establece que se comunique el caso a la Inspección Educativa, si bien también puede intervenir el servicio de Menores de la Consellería de Política Social. En último caso, ante desamparo del menor, falta de recursos o problemas de drogas, por ejemplo, la Xunta deriva el expediente a la Fiscalía de Menores, que decide cómo intervenir. Hace cuatro años, denunció a una madre de Vigo por las ausencias reiteradas a clase de su hijo sin que tuviesen justificación. Precisamente en el curso 2014-15, 94 de los 234 abiertos fueron derivados al ámbito judicial.

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