-En tres ejes. Hay que plantear la batalla de los sentimientos y las emociones. Los nacionalismos promueven sentimientos excluyentes, de superioridad y nosotros debemos promover un patriotismo integrador porque acepta la diferencia, autocrítico porque reconoce que hay cosas que se pueden hacer mejor, y positivo, basado en un proyecto común. El segundo eje pasa por mejorar la eficacia de nuestras instituciones. Y el tercero, por desarrollar políticas económicas que luchen contra las causas del populismo, asegurar que todo el mundo se beneficie del progreso tecnológico.