Las calles de Santiago se llenaron ayer con una multitudinaria manifestación -más de 10.000 personas, según la Policía Local- convocada por SOS Sanidade Pública en contra de los "recortes sanitarios", la "privatización" de servicios y la precarización del sistema al que, a juicio de los convocantes, está impulsado la Xunta del PP en su camino de "demolición poco a poco" del Sergas.

Una quincena de colectivos y plataformas, así como profesionales del sector, trabajadores, sindicatos y partidos políticos respaldaron la marcha. Los líderes de las formaciones que integran la oposición parlamentaria, Luís Villares (En Marea), Gonzalo Caballero (PSdeG) y Ana Pontón (BNG) se colocaron también detrás de la pancarta para denunciar que la sanidad pública se encuentra en peligro. Declaraciones y cánticos censuraban que mientras Galicia se manifestaba para defender su sistema sanitario público, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, "se desentendía del problema" con su presencia en la concentración en Madrid contra Pedro Sánchez.

La movilización se produce en uno de los momentos más conflictivos de la sanidad gallega, tras la dimisión de los jefes de servicio de Atención Primaria del área de Vigo, la huelga en urgencia del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, las protestas del sector de las ambulancias o las quejas de los profesionales de los centros de salud, como médicos de familia o pediatras, por la excesiva carga trabajo y la escasez de personal. Circunstancias que ha llevado al Sergas a abrir una ronda de negociaciones con todos los sectores para una reforma integral la Atención Primaria.

"No a la privatización", "Feijóo, atiende, la sanidad no se vende", o "servicios públicos y de calidad" fueron algunos de los cantos más repetidos durante la protesta, que arrancó en la Alameda compostelana y concluyó en la plaza de A Quintana con la lectura de un manifiesto.

En él se asegura que con el argumento de la crisis económica, la Xunta redujo un 20% el gasto sanitario desde el año 2008, suprimiendo con ello más de 1.000 plazas de personal y 500 camas hospitalarias. "Uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo está siendo demolido poco a poco para dejar espacio al sector privado", se recoge en el manifiesto.

El "resultado de esta estrategia" del PP se evidencia, según SOS Sanidade Pública, en el "mantenimiento y ocultación de listas de espera", la "masificación de consultas de Atención Primaria" con hasta 60 pacientes por médico al día, el "deterioro" de los Puntos de Atención Continuada, "el colapso" de las Urgencias de hospitales o la dimisión de jefes de Servicio de Vigo.

La organización convocante de la manifestación exige aumentar un 25% el presupuesto en Atención Primaria, eliminar de la tasa de reposición o convocar oposiciones inmediatas para cubrir las vacantes existentes. También demanda "tiempo de consulta suficiente" para atender a cada paciente, autonomía para los centros de salud, redefinir los cupos y y crear una gerencia de Atención Primaria independiente de los hospitales con presupuesto propio y capacidad de gestión.

El portavoz de SOS Sanidade Pública, Manuel Martín, denunció que "toda la ciudadanía y trabajadores sanitarios están en rebelión porque es inadmisible que un buen sistema sea desmantelado por el afán de Feijóo de dar una oportunidad a las multinacionales privadas que están desembarcando en Galicia".

"Mientras Feijóo se pasea en una marcha convocada por falangistas en Madrid, una marea humana de gente se manifiesta en defensa de la sanidad pública, mejores servicios públicos, mejor atención y no más recortes", declaró Luís Villares.

Desde el PSdeG, Caballero incidió en que el principal problema es el "retroceso en las políticas sanitarias de Feijóo", censurando que "en vez de estar gobernando en Galicia, se pone a disposición de Casado".

Y Ana Pontón dirigió sus críticas tanto a Feijóo como al conselleiro de Sanidade, Jesús Vázquez Almuiña, del que reclamó su dimisión.