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Las ONG denuncian dificultades para encontrar caseros dispuestos a alquilar a refugiados

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La mayor dificultad que encuentran los refugiados que llegan a Galicia para rehacer su vida es encontrar piso. Muchos propietarios, revela el técnico de Accem Daniel Bóveda, se muestran reticentes cuando descubren el origen étnico del candidato a alquilar. El problema lo tiene en primer lugar la propia ONG para encontrar viviendas para la primera fase de acogida, cuando los asilados acaban de llegar. Pero la situación se agrava en el momento en que estas personas busquen casa por su cuenta (aunque con la ayuda de la organización).

En el resto de ámbitos, la integración es positiva, según Bóveda. Lo heterogéneo de sus perfiles -hay desde profesionales liberales hasta campesinos que desconocen el idioma- también marca mucho su inserción en el mercado laboral. En general comenta, se encuentran con el mismo problema de precariedad que los autóctonos.

Una de las prioridades a su llegada es la atención sanitaria, tanto psicológica como física. Algunos han sufrido enfermedades y violencia, en especial las mujeres.

En el caso de que vengan con niños, la escolarización es uno de los primeros pasos. Para muchos, explica el miembro de Accem, es la primera vez que se establecen después de años deambulando en busca de un hogar. "El colegio tiene un efecto terapéutico, se sacan toda la mochila que llevan".

Bóveda llama a romper estereotipos e incide en el valor positivo que para Galicia tiene la llegada de refugiados. Por la riqueza de la diversidad y su aportación demográfica y económica.

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