El PP debatirá en su congreso estatal qué postura adopta sobre la gestación subrogada, práctica conocida comúnmente como vientre de alquiler. El líder de los populares gallegos y presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, avivó ayer esa discusión apelando a sus compañeros para eludir las improvisaciones, que identificó con el rechazo a esa vía para tener hijos: "el "no" en cualquier caso", resumió. "Hay mucha gente que quiere tener hijos y no puede; y aunque estamos al borde de planteamientos éticos, la ética, con los siglos, se va ajustando y los principios éticos del siglo XVIII no son los del siglo XXI; a una persona que quiere tener hijos se la debe respetar", declaró.

Que una mujer geste un niño y este pase a ser hijo de otra persona o personas resulta una cuestión alegal en España. El relator de la ponencia social del PP, Javier Maroto, no incluyó el asunto para su discusión en el cónclave del partido de los días 10, 11 y 12 de febrero. Unas enmiendas han forzado que llegue a esa cita.

El asunto resulta espinoso en el PP. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, impulsó su regulación, pero tres votos de sus propios compañeros impidieron aprobarla. Feijóo tomó partido, de forma implícita, a favor de esa modalidad de maternidad en algunos casos, recordando, además, que España padece un problema demográfico.

"Tenemos que hablar de muchas cosas; por ejemplo, de los vientres de alquiler o la custodia compartida. Yo he pedido a los compromisarios gallegos que me den su opinión sobre ambas cuestiones. Con un problema de envejecimiento como el que tenemos, el mayor problema estructural del país, debatir sobre el vientre de alquiler no me parece menor", expuso a preguntas de los periodistas en una conferencia en el Club Siglo XXI de Madrid a la que asistieron la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y todos los vicesecretarios de su partido a excepción de Javier Arenas.

Feijóo, que será padre en pocas semanas, también defendió abordar la custodia compartida, modalidad que la Xunta quería implantar como habitual. Sin embargo, frenó su cambio legal después de que el Gobierno central recurriese al Tribunal Constitucional esa misma medida de la Comunidad Valenciana alegando una invasión competencial.

En la cita de ayer, el presidente de la Xunta también ensalzó a María Dolores de Cospedal en plena incógnita sobre su continuidad como secretaria general del partido tras haber sido nombrada ministra de Defensa. "En momentos de dificultades, ha estado ahí, dando la cara por la organización. No se ha arrugado, merece un respecto", la defendió.

El dirigente gallego reconoció que su puesto "requiere mucho trabajo, esfuerzo y dedicación" y recordó que el PP ha contado con modelos diferentes con secretarios generales en el Gobierno o fuera de él. De hecho, el PP gallego tuvo en el puesto a Alfonso Rueda hasta el año pasado mientras era conselleiro y vicepresidente. Ahora, ha optado por otro sistema. En noviembre, apostó por no acumular cargos para engrasar el partido. "En Galicia, el secretario general no es conselleiro para recuperar los votos perdidos", dijo entonces.

Por otro lado, Feijóo alertó contra la situación "más complicada" del PSOE tras la decisión de Pedro Sánchez de optar de nuevo a liderar el partido. Consideró que esa formación debe decidir si "propiciará la inestabilidad o mantendrá la línea de pactos con el Gobierno de los últimos meses".

Financiación

Además, afirmó que la nueva financiación autonómica no es un debate identitario y abogó por sacar adelante la reforma incluso en el caso de que una comunidad, en alusión a Cataluña, "no quiera participar".

"Me preocuparía si no se pudiera, este país sería imposible de gobernar", añadió y dejó clara su opoisición a la actitud mostrada hasta la fecha por el president de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont: "Si nio quieres hablar, es imposible".