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Olalla Rodil | Diputada del BNG por Lugo

"Intentaré no dejarme absorber por la burocracia y mantener los pies en la tierra"

Olalla Rodil. // Xoán Álvarez

Cumplió 27 años en campaña, el 21 de septiembre, como Leonard Cohen, del que espera con ganas un nuevo disco. Olalla Rodil, como Torrado, se afilió a los 17 años, pero al BNG. Fue una conclusión natural tras "una experiencia de activismo, pero no organizada" y tras vencer las reticencias de su madre, que creía que podría traerle "problemas a la hora de encontrar trabajo". Ahora está "muy contenta y orgullosa" de esta chica de Ribeira de Piquín licenciada en Relaciones Públicas por Vigo.

Al hecho de que es la segunda diputada más joven de la Cámara gallega, replica: "Las personas de mi generación vamos cogiendo el espacio que nos corresponde y asumiendo también las responsabilidades que nos corresponden". Y eso incluye la política, que a su juicio va "más allá de las propias instituciones y de los centros de decisión". "La hacemos todos los días desde que nos levantamos", proclama, como salir a defender a unos trabajadores de un ERE. "Creo que hay una percepción equivocada de lo que es la política. Pensamos que la hacen solo en el Parlamento y esos señores que llevan corbata y traje", dice. A ello opone que "dar el paso y ocupar las instituciones" personas como ella -"periodista de profesión, activista y militante de base desde siempre"- "es dignificar la gestión de lo público, que es en el fondo lo que significa la política". "Lo que hay que hacer en esos centros de decisión política es que representen realmente lo que hay en la sociedad", reivindica. Es ahí, dice, "donde se toman las decisiones que nos afectan" y donde aprovechará el tiempo con el resto del grupo del BNG, del que será viceportavoz, para hacer una "oposición constructiva", para poner encima de la mesa su proyecto político alternativo y para, "más que sacar el Parlamento a las calles, llevar las calles dentro del Parlamento".

Aunque antes deberá sobrevivir, bromea, al primer contacto con una institución "inmensa" y de "muy rígida" burocracia. Compensará el estreno en este nuevo terreno con "energía, entusiasmo y mucha ilusión" y la experiencia que le dio el periodismo, que le facilitó una fotografía "bastante amplia de la realidad social en Galicia" e incluso de la Cámara, cuya actividad cubrió. También seguirá el primer consejo que le dieron: "Que no me dejase absorber por la burocracia, que intentase mantener siempre los pies en la tierra y sobre todo en la calle; no perder en ningún momento el contacto con lo que está pasando fuera".

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