Mientras en la sanidad pública la polémica gira en torno al cierre de camas en verano por las vacaciones del personal sanitario, en la privada el foco de preocupación está puesto en que tienen más de un tercio de sus plazas sin ocupar. Si bien en parte se debe a que el avance de las intervenciones quirúrgicas requiere ahora menos días de hospitalización, la crisis es la principal responsable de que los hospitales y clínicos privadas de Galicia estén funcionando a medio gas. Por un lado, se ha reducido el número de gallegos con seguro privado de salud y, por otro, el Sergas deriva menos pacientes a la privada con el ánimo de ahorrar costes.

El Servicio Galego de Saúde es el principal cliente de las clínicas privadas en Galicia puesto que la mayoría tienen suscritos conciertos con la Xunta y cobran en función del volumen de pacientes que atienden -a excepción de Povisa que tiene un convenio específico-. Sin embargo, el presidente de la Asociación de Hospitales Privados de Galicia (Ahospgal), Justo Jorge López, explica que desde 2010 el Sergas les redujo un cinco por ciento las tarifas que les paga por el número de casos que tratan y además les envían menos pacientes. "No lo tenemos cuantíficado, pero desde luego no es una reducción ligera de sino más bien mediana", explican desde la patronal gallega de la sanidad privada.

El Sergas deriva menos pacientes a la privada para rebajar su gasto en conciertos, al tiempo que intenta sacar más partido a los recursos de la pública. En opinión de la patronal de centros privados, los hospitales del Servicio Galego de Saúde han aumentado su actividad en jornada ordinaria para agilizar las listas de espera intentando reducir al mínimo el volumen de pacientes que tienen que ser enviados a clínicas concertadas.

A pesar de que la nueva Lei de Garantías Sanitarias estipula que el Sergas pagará la asistencia sanitaria en clínicas privadas a todos aquellos pacientes que no puedan ser atendidos en plazo en la pública, la Asociación Gallega de Hospitales no prevé un incremento de su actividad. "Aún tiene que salir la orden que lo regula, pero va a depender mucho de qué enfermedades estén incluidas en esos plazos, porque no van a estar todas", asegura Justo Jorge López.

No es el único cliente que les falla. Según la patronal de la sanidad privada, también hay "una reducción drástica" en el número de pacientes con seguros privados.

Pero hay otros factores que ahora atenazan al sector de la sanidad privada como la subida del IVA sanitario del 10 al 21 por ciento. "Nos va a partir por la mitad", se queja Justo Jorge López.

Además la nueva Ley de Mutuas del Gobierno central prevé encargar a estas compañías la realización de pruebas diagnósticas, una tarea que ahora se estaba encomendando en muchos casos a las clínicas privadas. "Es competencia desleal, poque las mutuas se financian con dinero público", denuncia el presidente de Ahospgal.

Desde la patronal de la sanidad privada defienden que no quieren "usurpar" el papel de la sanidad pública, sino ser un complemento. Entre sus demandas está que el Sergas envíe por defecto a todos los accidentados de tráfico y laborales, que están cubiertos por mutuas, a centros privados, algo que Sanidade está ya haciendo en algunas ciudades como en A Coruña.