El 25-M constituye un "punto de inflexión" para AGE, que anuncia no solo su confianza en la confluencia con Podemos por "demanda social", sino que la izquierda "alternativa" aspira a cambiar el sistema político, estrategia en la que comienzan a percibir como no necesario el apoyo de los votos socialistas. "En las grandes ciudades la alianza de la izquierda no pasa por el PSOE", advirtió ayer, incluyendo al BNG en ese polo alternativo, antes de lanzar un mensaje claro. "Con los resultados del domingo, Feijóo [PP] no gobernaría".

Dos días después de la cita con las urnas en las que la alianza de Anova, Izquierda Unida y Espazo EcoSocialista lograse 104.000 votos y asegurase un asiento en Bruselas para Lidia Senra, la coalición lanzaron un reto al sistema bipartidista creado tras el franquismo. "Esto no es puntual, sino estructural. Estamos en un proceso de cierre por derribo del pacto cerrado en falso en la Transición", anunció Martiño Noriega, alcalde de Teo y coordinador de Anova, que compareció junto a Rubén Pérez (EU-IU) y Juan Martínez (EE), con Lidia Senra en segundo plano.

La mano derecha de Beiras aplaudió la irrupción de Podemos, que calificó como "oportunidad" y "aliado" de cara a la formación de un bloque más sólido de la izquierda "alternativa", y rechazó considerar una "amenaza" movimientos sociales como este con los que buscan un "lugar de encuentro". "En el programa existe una coincidencia absoluta", añadió Rubén Pérez, que lanzó un mensaje al bipartidismo sobre la permanencia de Podemos. "Tiene que asentarse, pero está aquí para quedarse", añadió, reconociendo la posibilidad de iniciar contactos de cara a las municipales de 2015, como estudian ya en Vigo. De hecho, AGE y Podemos se integrarán en el mismo grupo parlamentario europeo.

Es más, fuentes de EU reconocen que "si el debate de candidaturas se hubiese hecho antes, la convergencia hubiese sido más fácil", aunque podrían haberse solapado los apoyos y sumar menos votos que por separado. Pese a esa posible resta de votos, Noriega saludó la aparición de Podemos.

Noriega también aprovechó para tender un puente con el BNG porque este proceso "nadie sobra y todos son necesarios", aunque para ello habría que apartar sus recelos de pacto con una fuerza federal y "abandonar pedigrís", derribando "clichés" sobre cuestiones identitarias. Además, recordó que Bildu, con quien compartió coalición el BNG, aboga ahora por frentes de este tipo.

Noriega también evitó el enfrentamiento con el sector crítico de Anova que censuró la alianza con IU por la que optó la formación. "Puede haber discursos oportunistas o interesados, pero mis energías no están ahí", indicó antes de pedir una huida de los "viejos aparatos" de los partidos tradicionales.

Es posible, finalizó Pérez, crear una Syriza española -en alusión a la coalición griega de izquierdas que ganó los comicios el domingo-. "No vemos para lograr 3 escaños, venimos para tomar el gobierno", advirtió sobre una batalla que se reeditará en citas electorales durante "los tres o cuatro próximos años".