Dos de los pesos pesados de AGE, Martiño Noriega (Anova) y Rubén Pérez (EU-IU), comparecen hoy para analizar el resultado electoral del pasado domingo, donde esta alianza se mantiene como tercera fuerza en Galicia, tras lograr 106.159 votos, eso sí casi la mitad que en su debut en las autonómicas de hace dos años. Esa fuga de 94.000 votos, solo diez mil menos que lo logrado por la debutante Podemos, ha sido utilizada a los críticos de la formación liderada por Xosé Manuel Beiras reabrir la guerra interna y anticipar batalla para retomar el volante de la organización, que perdieron en favor de quienes apostaron por profundizar en la fórmula de AGE, opción que apoyó el propio Beiras.

Esta facción, autodenominada "os nacionalistas de Anova" para reforzar su apuesta por pactar con el BNG frente a la alianza con IU, critica la estrategia llevada a cabo por la cúpula de Anova, pues perdió, alegan, la posibilidad de lograr escaño en el Parlamento Europeo "sin dependencias" de la formación comunista liderada por Cayo Lara a nivel estatal y Yolanda Díaz en Galicia.

En un comunicado firmado por Mario López Rico, uno de los más estrechos colaboradores de Beiras hasta que este apostó por reeditarr AGE, este grupo lamenta la oportunidad perdida de haber creado una Fronte Ampla para aprovechar la caída del bipartidismo -que perdió 30 puntos hasta el 56,8% de votos-. Atribuye esta decisión al "sectarismo de IU y BNG". "Los resultados muestran que hay posibilidades para esa estrategia", reitera al recordar que el éxito de Podemos en Galicia coincide justamente con los votos que pierde AGE respecto a las autonómicas de 2012. "Ese frente pudo haber sido una suma de Primavera Europea, Podemos, Anova y alguno más. Esa tendría sido la coalición que haría temblar de verdad al bipartidismo", lamenta, al tiempo que afean el alejamiento de "las nuevas formas de hacer política, apareciendo como un partido más a la búsqueda únicamente de su resultado".

Al mismo tiempo, lanza un dardo al argumentar que el comportamiento de AGE es "similar" al de IU "en otros territorios del Estado", explicación en boca también de algunos dirigentes del Bloque que no se explican la relación de Beiras con una fuerza comunista y federal y no con nacionalistas. "Mientras Cataluña y Euskadi caminan en una dirección, Galicia se comporta como una provincia de Madrid", diagnosticaba ayer un dirigente frentista. El comunicado de los críticos de Anova también incide en este punto, al alertar de la necesidad de que Galicia se organice "para hacer valer sus derechos nacionales, de forma similar a otros pueblos del Estado".

Por ello, apuesta por un frente amplio, además por la "reconsideración del espacio plural del nacionalismo gallego", abriendo la puerta a la nueva batalla interna en el cónclave de Anova previsto para después del verano. En este punto, el sector de López Rico y Luís Eyré matiza que deberá emprenderse esa vía "con la aceptación de los aparatos de los partidos o sin ellos".

Anova se enfrenta ahora a una bifurcación en su camino, aliviada por conseguir un escaño para Lidia Senra, lo que de facto respalda su estrategia y resta cartas al órdago de los críticos, pero también con dudas por la irrupción de Podemos. Algunos dirigentes consideran que esta fórmula no tendrá continuidad por sí sola en las municipales y que su destino será confluir con la fórmula AGE.

Tras su estruendoso debut con 9 escaños -ahora ocho tras la baja de una diputada- en las autonómicas de 2012 y 200.000 apoyos, la pérdida de 84.000 votos genera inquietud y análisis centrados en el verdadero reto de la alianza: las municipales de 2015, donde pretende consolidarse y asestar un nuevo golpe al BNG en los municipios más castigados por las escisiones.

En las ciudades se relame, aunque en muchos casos se atisban tripartitos con PSdeG y BNG -si resiste- de difícil cohabitación. Santiago se antoja pieza clave, pues el PP ha sufrido un desplome del 40% debido a los casos de corrupción y AGE, con un 15,5%, roza el segundo puesto del PSdeG. En Vigo también se sitúa en un 13,4% que lo podrían convertir en pieza clave, aunque todo dependerá de cómo evolucione Podemos y bajen sus aguas internas.

"Salvamos los muebles tras seis meses de show. Nos hicimos daño nosotros mismos", resume un dirigente de la cúpula de Anova, que cree en la idoneidad de la fórmula de AGE para consolidarse e incluso atacar la posición del PSdeG.