Contra todo pronóstico no cayó la participación electoral y se situó en España en un 45,86%, frente al 44,9% de 2009, es decir, 9 décimas más. El incremento fue mayor en Galicia, al situarse en el 45,46%, frente al 43,34% de hace cinco años.

Aunque las encuestas auguraban que la crisis y la corrupción desanimarían el voto en los comicios europeos, y la deserción sería en esta cita electoral mayor que en convocatorias pasadas como respuesta a los recortes y la austeridad impuestas desde Bruselas, al final más españoles y gallegos que hace cinco años ejercieron su derecho al voto, y además la participación estuvo por encima de la media europea, que se situó en el 43,11%.

Tras dos citas electorales, la de 2004 y 2009, donde cada vez más españoles optaban por la abstención, ayer creció la participación. Eso sí nada que ver con lo habitual en otras citas electorales. En las elecciones generales la abstención ronda entre el 30 y el 40%.

También a nivel europeo, se registró un incremento del número de votantes, 0,11 puntos más alta que en 2009.

Es la primera vez desde el año 1979 que se interrumpe la tendencia a la baja, que pasó de un máximo del 62% al 43% de 2009.

Es llamativo el caso de Cataluña, en plena debate secesionista y a seis meses de la consulta secesionista, se disparó la participación. la comunidad catalana es un hervidero político y un 47,44% de los potenciales votantes de la comunidad depositaron la papeleta elegida en la urna, diez puntos más que en 2009.

No fue sin embargo la comunidad con mayor participación. Se situó como la cuarta autonomía, por detrás de La Rioja, Comunidad Valenciana y Castilla y León, con 49,83%, 49,42% y 48,57%, respectivamente.