El PPdeG empieza a aplacar el malestar que ha suscitado la reforma local presentada por el Gobierno central. Ayer convocó en Pontevedra a los alcades de la provincia (46 y solo faltó uno) y a los portavoces municipales de Vigo y la ciudad del Lérez para prometer "mejoras importantes" a cambio de pedirles que actúen como "una sola voz". Este llamamiento a la unidad no estaba solo dirigido a sus regidores. También solicitó el respaldo de la oposición para reclamar ante Madrid cambios en el proyecto.

La cita, a la que se sumó hacia el final el propio Núñez Feijóo, transcurrió, según asistentes a la misma, sin demasiadas tensiones, pues los mensajes lanzados en los días previos ya habían surtido efecto. El jueves el presidente de la Xunta defendió que los regidores deben tener sueldos para que "ningún alcalde deje de serlo por razones económicas". También adelantó que el Gobierno autonómico presentará alegaciones a una reforma, a la que ya puso objecciones el pasado año cuando se adelantó el primer borrador. Entonces cuestionó entre otras cuestiones el excesivo protagonismo de las diputaciones, que asumirán la gestión de competencias municipales si se demuestra que los concellos de hasta veinte mil habitantes (la gran mayoría de los concellos de Galicia) prestan de forma ineficaz y demasiado costosa sus servicios.

El paso al frente de Feijóo para ponerse del lado de los regidores ha contribuido a calmar los ánimos en las filas del PPdeG. La reunión de Pontevedra no fue como la del jueves en A Coruña, donde los ánimos de los alcaldes estaban más encendidos. El presidente provincial, Rafael Louzán, prometió "mejoras importantes si hablamos con una única voz". El vicepresidente de la Xunta y secretario xeral del PPdeG, Alfonso Rueda, que también asistió al cónclave, explicó que desde San Caetano ya se preparan alegaciones al proyecto legislativo del Ejecutivo central, pues aunque el "Estado tiene competencia para diseñar el régimen local básico, hay que intentar que ese régimen local se adapte a Galicia, cuya realidad no coincide con la de otras comunidades". Rueda, igual que antes el presidente provincial, defendió que la reforma local "trasciende las ideologías políticas".

Louzán dirige la Diputación, y precisamente a los regidores no les gusta de la reforma el mayor poder que tendrán los entes provinciales al calor de la nueva reforma. Un alcalde se preguntaba ayer si la de Pontevedra sería capaz de asumir la gestión de las competencias de los municipios, si la auditoría que hará el Gobierno central determina que sus servicios son muy caros y es mejor ir a una economía de escala y al concentrar la gestión ahorrar costes.

Los regidores evitaron ayer en sus declaraciones a los periodistas poner el acento en la reclamación de los sueldos, pues prefieren subrayar otras cuestiones de calado, como la financiación o la delimitación de competencias, después de la trascendencia mediática que se le dio a su reclamación de que los regidores deben cobrar al menos 40.000 euros al año, mientras que el proyecto de reforma local contempla que los alcaldes de los pueblos de menos de mil habitantes se queden sin sueldo, y a partir de ahí fija unas retribuciones máximas en función de la población de cada consistorio.