–¿A Coruña vuelve a sacrificarse en beneficio de Galicia, como dijo el ex presidente de la Cámara de Comercio?

–Sí. A Coruña en muchas ocasiones en los años recientes ha cedido en beneficio del interés general.Al ser la ciudad con mayor peso económico y puntera en muchos aspectos, tiene que ceder más para buscar el equilibrio. La desaparición de la dirección general de Caixa Galicia de A Coruña va a tener consecuencias. Pero hay que hacer de la necesidad virtud, es necesario que A Coruña siga manteniendo el liderazgo económico.

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– Galicia sale beneficiada en esta operación, pero ¿no lo hace más Vigo o Caixanova?

–En Vigo va a estar la presidencia, la dirección general, el consejo de administración y la dirección comercial; la parte fundamental de la empresa. Para la economía gallega que los órganos de gobierno estén en una ciudad u otra es secundario, pero para la economía local no, porque las empresas en su entorno generan una masa crítica que tiene un efecto de atracción magnífico, y perderla es un problema.

–Y Caixa Galicia se va.

–En términos de dirección se va y eso es un problema a aceptar y sobre el que hay que explorar las nuevas líneas de trabajo para la ciudad en el ámbito económico.

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–¿A qué atribuye este final?

–Por un lado ha habido una convicción en todos los sectores de la sociedad de que una caja unificada era imprescindible. Las cajas estaban explorando otras operaciones, y a finales del año pasado se precipitó la reestructuración de manera distinta a lo planteado. La presión hacia una caja unificada eliminó otras opciones y, a poco de comenzar, una persona muy importante para el resultado final como era José Luis Méndez quedó excluido o se apartó él. A partir de ahí el proceso adquiere un rumbo diferente. En ese rumbo no hubo especial interés o visión para buscar un escenario final distinto. Se decidió ir en esta dirección y ha habido una especie de asentimiento tácito o más bien de renuncia a posiciones más activas, orientadas a un objetivo concreto.

–¿Fue un error de estrategia o hubo algo más? Caixa Galicia partió del apoyo a una operación paritaria y aunque sobre el papel pueda parecerlo, no lo es.

–Nadie considera que sea paritaria, sólo desde el punto de vista jurídico... El acuerdo por el que los directivos se autoposicionan es muy respetable pero no tiene valor. Lo interesante es el modelo de organización de la empresa que resulta. Y el modelo otorga menos relevancia a las iniciativas de A Coruña.

–Y a la caja más grande.

– Sí. La caja más grande ha decidido ser más pequeña y lo ha llevado a cabo. Se ha diluido en un proceso y más que se va a diluir ahora, cuando se produzcan las desinversiones. Una entidad que como las cajas no tiene que dar explicaciones a sus accionistas, ha tomado las decisiones que le han parecido más oportunas, en un resultado final no adecuado para los intereses de la ciudad.

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–El alcalde de Vigo ha tenido un papel muy activo.

–En Vigo sí tuvieron presente que la posición de partida era desigual y que en un proceso que fuese meramente proporcional a los resultados anteriores la posición de partida de la caixa del sur era menos favorable. Allí hicieron una tarea inteligente para constituirse como lobby, primar su capacidad, su valor y su necesidad, y la verdad es que lo hicieron sin fisuras a lo largo de muchos meses hasta conseguir un resultado muy favorable.

–¿Y aquí? ¿La responsabilidad del proceso recae en Caixa Galicia por no pedir ese apoyo?

–No he escuchado que hayan apelado a otros interlocutores. Los directivos de Caixa Galicia han actuado de acuerdo con su leal saber y entender. Pero se ha demostrado que era menor que el de sus competidores. Si las cajas hubieran sido sociedades anónimas, donde los directivos responden ante los accionistas, probablemente esto se habría hecho sobre el valor en libros de las entidades o sobre acuerdos más transparentes y más fáciles de explicar a los accionistas. De hecho, esto aquí no se explica.

–¿José Luis Méndez debe dar explicaciones?

–José Luis Méndez se apartó y eso ha sido una pérdida para el proceso. No creo que desee opinar sobre algo en lo que no ha estado ya implicado directamente. ¿Si hubiese estado, hubiera sido distinto? No lo sé, pero sin duda es una persona con una experiencia en fusiones, y tiene una idea estratégica nítida de lo que hay que hacer. Las razones por las que se apartó o tuvo que apartarse son personales, algunas se conocen y es él quien debe dar explicaciones si lo considera oportuno.

–Si se apartó por decisión propia tendrá que explicar por qué dejó todo en manos de otras personas, ¿no?

–Se apartó hace muchos meses.

–¿Y se apartó o lo apartaron?

–(Risas) Hay muchos rumores y datos no oficiales. No quisiera contribuir a introducir confusión. Por las razones que fueran, se apartó al comienzo del proceso. Y a partir de ahí, ni ha hecho declaraciones ni ha jugado un papel directo en las negociaciones.

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–¿Qué le pareció que ante la situación supuestamente comprometida de las cuentas de Caixa Galicia y el rumor de la intervención del Banco de España, nadie dijese nada?

–Estos rumores no se han confirmado, no ha habido intervención, y no parece que haya un problema especialmente serio. Lo que es llamativo es que no se hiciese ningún esfuerzo por desmentirlo en una sociedad donde la imagen es un valor impagable. Es sorprendente que no se haya tenido el interés de coartar rumores que siempre hacen daño y que se han manejado, me consta, en el propio proceso de la fusión y han tenido un coste.

–El rumor era que Caixa Galicia tenía que ceder porque sus cuentas no eran buenas y que el Banco de España vetaba a José Luis Méndez. Caixa Galicia calla y al final cede y Méndez sale del proceso ¿El que calla otorga y el tiempo ha confirmado esos rumores?

–El tiempo al final ha transformado rumores en hechos con consecuencias y es llamativo que ese proceso se haya llevado de una manera tan poco beneficiosa para los intereses de la ciudad. El proceso va a tener una continuidad y eso no va a aportar valor a A Coruña y su entorno.

–¿Es el único en A Coruña que piensa así? Porque nadie dice esto en público.

–(Risas) Escucho estos puntos de vista desde hace muchos meses en personas muy diversas, que trabajan en empresas, en la Universidad, en los servicios públicos y en la política. Y en privado esta conversación es habitual. En torno a esa sorpresa por el silencio durante tanto tiempo, preocupación por las consecuencias de la fusión y una cierta incertidumbre al considerar que cierto papel de directivo de la política económica local que siempre tuvo Caixa Galicia y su director, en este momento nadie lo está asumiendo.

–Hay consejeros en Caixa Galicia de su partido, como Fernández Moreda o Mar Barcón que niegan la mayor.

–Tal vez yo esté equivocado y todos los que hablan conmigo, pero quienes opinamos de esta manera lo hacemos en base a unos datos y con la responsabilidad de saber que se ha adoptado una decisión que puede ser muy beneficiosa para Galicia y la responsabilidad que tenemos ante nuestros conciudadanos que nos van a preguntar ¿Cómo fue esto? ¿Qué ocurrió?

(...)

–¿Ha hablado de esto con sus compañeros de partido?

–Con algunos lo he hablado muchas veces y no tenemos posiciones totalmente coincidentes, pero esto no es una verdad revelada. El tiempo a corto plazo va a dar y a quitar razones. No me preocupa discrepar. Creo que es bueno que se hable de estos asuntos y si algo ha pasado en este proceso es que en A Coruña no se habló suficientemente de las consecuencias que esto tenía y de la manera de minimizarlas o en todo caso de potenciar las oportunidades, que también las había.

–¿Qué cabe esperar del proceso transitorio?

–Es un periodo transitorio a un lugar ya definido previamente, no va a haber dentro de tres años un giro de 180 grados. El presidente de la Xunta defiende la necesidad de abreviar ese proceso a un año porque el proceso de interinidad es malo para las propias empresas cuando la competitividad está disparada. Lo que vaya a ocurrir acabado el periodo transitorio va a ser lo que se defina ahora mismo. De la dirección de Caixa Galicia ya está decidido quién estará y los que ahora no están no van a estar.