La Guardia Civil prepara un despliegue sin precedentes para hacer frente a los incendios y evitar crisis como la del año pasado. Por primera vez habrá un grupo numeroso de agentes dedicados en exclusiva a la prevención e investigación. Esta decisión obligará a reorganizar la plantilla del Instituto Armado en la comunidad. En total, 1.521 efectivos dejarán sus tareas habituales para concentrarse durante el verano en la lucha contra el fuego. Este número representa un tercio de todos los guardias civiles de Galicia. En su tarea estarán apoyados por dos helicópteros, uno más que el verano pasado. Estas unidades sobrevuelan ya el territorio gallego. Además habrá una veintena de guardias montados a caballo.

En años anteriores la Guardia Civil no destinaba un número fijo de agentes a la prevención de incendios, sino que en función de las necesidades movilizaba a parte de sus efectivos. Estos, además, no se dedicaban en exclusiva a los fuegos forestales, sino que asumían también otras funciones propias del Instituto Armado.

La oleada de incendios del año pasado, en la que ardieron sólo en diez días 82.000 hectáreas, ha obligado a la Guardia Civil a replantearse su dispositivo y reforzar su papel en materia de persecución y prevención de fuegos.

Con el inicio de la precampaña de incendios, en este mes de marzo, la Guardia Civil ha desplegado ya un total de 935 agentes. Estos se verán incrementados en la época estival hasta los 1.521 y no se descarta incluso que en caso de emergencia este grupo específico dedicado a los incendios pueda ser auxiliado por otros agentes de la plantilla. En Galicia hay destinados en total unos 4.200 efectivos de la Benemérita.

Desde marzo el cuerpo dispone además de dos helicópteros con base en el aeropuerto de Alvedro (A Coruña) que realizan un vuelo diario por el territorio gallego. Estas unidades aéreas seguirán funcionando durante el periodo estival, aunque no estarán dedicadas en exclusiva a los incendios.

El año pasado, la Guardia Civil sólo contaba con un helicóptero que se encargaba, no sólo de sobrevolar los montes, sino del tráfico, la vigilancia aduanera o el socorro marítimo. El problema es que en época de incendios este aparato se quedaba insuficiente y, por este motivo, se decidió trasladar otro aparato a Galicia durante los meses de precampaña y campaña de fuegos. La Guardia Civil aclaró que en función de las necesidades se podría sumar a estos dos helicópteros otra unidad más de fuera de Galicia.

Para la persecución de los incendiarios se creará la Unidad Permanente del Crimen Organizado, formada por guardias especialistas y policía judicial. Ya el año pasado durante la oleada de incendios hubo una colaboración puntual del Equipo contra el Crimen Organizado (ECO), con base en Pontevedra.

A estos efectivos se sumarán 360 soldados, 60 de ellos de la recién creada Unidad Militar de Emergencia.

Al margen de los incendios, el cuerpo de la Guardia Civil desplegado en Galicia será reforzado este año con un total de 299 agentes a partir del mes de julio, 21 más que el año pasado. De estos efectivos, 85 se quedarán definitivamente en Galicia.