Para ello propone una serie de medidas que contemplan también la posibilidad de compensar a los marineros por los costes que les genere o hasta cerrar zonas de pesquería de manera temporal hasta que se reduzcan los descartes hasta límites adecuados.

El comisario de Pesca, Joe Borg, presentó este miércoles en rueda de prensa una comunicación que busca provocar una disminución "gradual" de las capturas accesorias para, como fin último, lograr la "eliminación total" de los descartes en alta mar. El objetivo es que las primera medidas puedan presentarse en 2008.

El documento afirma que la medida más eficaz es controlar los desembarcos de la mercancía, de manera que los pescadores no puedan comercializar más que lo que pescan, con pescados que, por supuesto, tendrá que ser acorde a sus cuotas máximas de captura y al tamaño apropiado de los pescados.

"Si instauramos la obligación de desembarcar todos los pescados, encontraremos ocasionalmente pescados capturados fuera de cuota o que no tienen la talla mínima para ser comercializados", razona la Comisión en su documento.

La Comisión se plantea también combinar la aplicación de medidas que se emplean ya con la obligación de descargar y con la posibilidad de decretar "el cierre temporal de áreas donde se congregan especies más jóvenes" de pescados.

Borg explicó que "puede ocurrir que si hay una indicación de que se captura más, mientras la información llega a tiempo, se puede cerrar la pesca en una zona y trasladarla a otra", tal y como se hace en países como Noruega o Islandia.

DESCARTES

El comisario alertó que el nivel de las capturas accesorias que después se devuelven al mar alcanza entre el 10 y el 60% de la pesca en la UE. Las zonas donde este fenómeno es más frecuente son el Atlántico Norte, donde se descartan entre 300.000 y un millón de toneladas de pescado al año, y el Mar del Norte, entre 500.000 y 900.000 toneladas, dijo el comisario.

En el Mediterráneo las cifras no son tan elevadas, debido a que las pesquerías de distintas especies están menos mezcladas y a que suele ser pesca de bajura, que es más selectiva, aunque también introdujo la variable relativa a que "los datos de los países del Mediterráneo son menos fiables".

En cualquier caso, el comisario estimó que las capturas accesorias afectan a la flora y fauna de los mares europeos y tiene también un impacto "para todo el medio ambiente y la conservación de la biodiversidad". Esta práctica, en su opinión, no es "ni ecológica, ni económica ni tiene sentido ético".

Para evitarla, la Comisión presentará a los Estados miembros un documento en el que propone combinar algunas de las medidas que ya emplean los pescadores europeos con otras que se utilizan en países como Noruega, Islandia o Canadá, en aguas donde también hay mezcla de pesquerías y, por tanto, es más difícil la captura de una sola.

En cualquier caso, Borg advirtió que "no puede haber una única medida" para todo el sector pesquero, sino que "hay que considerar individualmente cada pesquería para ver la mejor manera de eliminar los descartes".

Entre las medidas que ya se aplican figura la utilización de "máquinas selectivas", "los cierres en tiempo real", "la obligación de cambiar de lugar de pesca" o "la flexibilidad en materia de cuotas" de pesca.

COMPENSACIONES

Esta estrategia puede llevar a que en algunos casos los pescadores deberán introducir nuevos elementos para limitar sus capturas o para centrarlas en las especies que están autorizados a pescar, lo que supondrá costes adicionales, particularmente también en aquellas zonas en las que convivan distintas especies.

A este respecto, Borg señaló que "hay que ver qué ocurre con las compensaciones posibles para que los pescadores por desembarcar el pescado en lugar de descartarlo en el mar", aunque apuntó que éstas "tampoco tienen que ser excesivas porque pueden falsear la búsqueda de pesquerías".

El comisario diferenció, no obstante, entre las zonas en las que solamente se concentra un tipo de especie y donde, por tanto, la pesca adicional no es tan inusual y donde los pescadores se ven menos enfrentados a los descartes y por donde, dijo, debería empezar el enfoque gradual que propuso hoy. Aquí, dijo, "el coste no debería ser muy importante".

Por el contrario, se mostró dispuesto a estudiar la asignación de una partida del Fondo Europeo de Pesca (FEP) "para ayudar a los pescadores a adoptar métodos de pesca diferentes", sobre todos en las zonas donde conviven varias especies y es más fácil capturar otras distintas a la autorizada.

CONTROLES

En cuanto la aplicación y resultados de esta estrategia, la Comisión admite en el documento que "es difícil observar los descartes en el momento en el que se producen y dar cuenta de ellos cuando tienen lugar", y que, por tanto, "jamás será posible respetar plenamente la prohibición de los descartes".

Sin embargo, su propuesta incluye una serie de controles que deberían llevarse a cabo para conseguir el mayor cumplimiento del sistema que propone alegando que "las capturas que tienen que desembarcarse y que no pueden comercializarse (por superar la cuota o por no llegar a una talla mínima, por ejemplo), tienen que ser objeto de un seguimiento riguroso".

Así, Bruselas propone controlar los desembarcos, el uso del diario electrónico a bordo en las embarcaciones o vigilar el empleo de las máquinas de pesca en los buques.

Según dijo, los gastos de estos controles no serán importantes, puesto que pueden utilizarse, con fines distintos, los que ya operan en cada Estado miembros y de los que "es posible hacer un uso diferente".