La octogenaria y su hijo de 56 años aparecieron muertos el viernes por la mañana en su casa del lugar de Birbigueira, en la parroquia lucense de San Xoán do Campo. La mujer murió debido a causas naturales y su hijo, que padecía una enfermedad degenerativa desde hace años, falleció al no recibir cuidados durante días, posiblemente por inanición.

Rodríguez Pazos, tras precisar que se trata de "un asunto muy lamentable", manifestó que "son situaciones que se producen porque las condiciones de vida en el medio rural son muy difíciles" y apuntó al "aislamiento total" de las personas que viven en este ámbito.

Asimismo, alertó de que "aún se pueden producir" más situaciones de este tipo y que "los servicios sociales poco pueden hacer en estos casos", donde, como en esta situación, la madre decide hacerse cargo del cuidado de su hijo.

Branca Rodríguez aclaró que "para cualquier actuación que se haga con personas capacitadas tienen que ser ellos los que den el consentimiento".

Además, la delegada de Vicepresidencia aseguró que este caso "no tiene nada que ver con los servicios sociales, porque la familia tenía medios económicos y la madre era consciente de que quería esa situación". También advirtió de que la Xunta no tenía "ningún problema para ofertar algún centro para el hijo minusválido o la propia madre".