El artefacto explosivo hallado el viernes en una urbanización en obras en Nigrán se colocó con la intención de ser una advertencia, de amedrentar y no con el ánimo de que explotase y causase daños graves a esta construcción. Fuentes de la investigación barajan este supuesto ya que, en el primer análisis llevado a cabo, no se han encontrado indicios que apunten a la existencia de un detonador o un temporizador.

El examen de los restos continúan en el Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil en Madrid. Por ahora se sabe que se trata de un artefacto elaborada con cloratita de pólvora, utilizando una olla a presión. Este artefacto apareció en el interior de uno de los chalés, dentro de una bolsa de basura y con una nota en la que alguien había escrito: "Perigo bomba".

El entorno del caso sopesa la posibilidad de que los autores del atentado, frustrado al detonar la tartera los expertos en explosivos de la Guardia Civil, intentasen lanzar un aviso a personas ligadas de algún modo con la promoción inmobiliaria, o bien llamar la atención sobre la supuesta irregularidad urbanística de la urbanización, que se encuentra en terrenos catalogados como bien paisajístico a proteger, según las normas subsidiarias de ordenamiento que rigen en el municipio. Parece completamente descartada la posibilidad de que los responsables fuesen grupos radicales.

Los agentes encargados de las pesquisas buscan datos sobre las empresas implicadas en la promoción de las viviendas unifamiliares de este complejo, denominado Altamira Residencial.

Las relaciones económicas entre la promotora barcelonesa Essayla, que desarrolla la construcción, y otras firmas portuguesas y de la comarca que desarrollan trabajos en la obra podrían conducir la investigación, ya que el atentado podría tratar de reclamar algún cobro.

En este sentido, la Guardia Civil estudia las propiedades de las firmas, las circunstancias de la compra de los terrenos, de la adquisición de los tres chalés vendidos, entre otras cuestiones.

También se analizan las circunstancias en las que se produjeron las quejas vecinales acerca del supuesto exceso de altura de las viviendas.

Las dos demandas interpuestas por el conocido denunciante de irregularidades urbanísticas Eulogio Abeleira también conforman un foco de información para el entorno del caso.