E. González / N. Pillado / Tui / Nigrán

La Guardia Civil busca datos en el entorno de las empresas vinculadas con la urbanización en obras de Nigrán en la que dos obreros encontraron el viernes una bomba casera, en el interior de una olla.

Por ahora no existen indicios suficientes para saber con certeza cuál fue el móvil del ataque, no obstante, fuentes cercanas a la investigación aseguran que se manejan dos explicaciones: la posibilidad de que se trata de un conflicto entre empresas ligadas a la construcción del complejo o que el propósito fuese llamar la atención sobre unas obras conflictivas, sobre las que pesan denuncias y protestas vecinales -alegan que están en una pareja protegido y que restan vistas a las viviendas más cercanas-.

Inicialmente se planteó también la posibilidad de que la autoría fuese de un grupo radical. Existen antecedentes en la comunidad en la que colectivos independentistas han utilizado artefactos fabricados también con una olla. No obstante, esta opción parece muy poco probable, al no existir ningún tipo de reivindicación del acto.

De todos modos, los investigadores del caso están pendientes de los resultados de los análisis de los explosivos colocados en el interior de la olla, encontrada en el interior de una bolsa de basura y con una nota en la que se advertía: "Perigo bomba".

Los restos del material explosivo han sido enviados a Madrid, donde están siendo analizados por técnicos del Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil.

Fuentes cercanas a la investigación aseguran que, tras la detonación de los tedax, no quedaron muchos restos, con lo que los análisis no resultarán sencillos. En principio se cree que la sustancia empleada es pólvora clorada, habitualmente utilizada en pirotecnia.

La Guardia Civil de Baiona intenta recabar toda la información posible. Para ello, reúne testimonios de vecinos de la calle Francisca Lago, donde se encuentran los cinco chalés en construcción, en el barrio de Cotros, en la parroquia nigranense de San Pedro de A Ramallosa. Asimismo, se están estudiando las relaciones de las firmas vinculadas a la promoción del complejo Residencial Altamira, como se denomina la urbanización, así como en las operaciones de compraventa de las viviendas número 1,2 y 4, las únicas vendidas.

Una empresa de capital barcelonés, Essayla, impulsa la construcción de estas casas, aunque cuenta con ramificaciones, como Inca Norte, que se encarga de trabajos de albañilería interiores. Otras firmas de la comarca del Val Miñor llevan a cabo tareas como la colocación de las placas de piedra en exteriores, carpinterías, entre otras. En este sentido, no se descarta que el asunto responda a un impago de trabajos o bien a un reparto de beneficios cuestionado.

La llamada de atención sobre la presunta irregularidad urbanística de la promoción inmobiliaria tampoco queda apartada. Los agentes están al tanto de las circunstancias exactas en las que se produjeron las quejas de vecinos por el exceso de altura y las dos demandas interpuestas por Eulogio Abeleira, que denunció los muros y la alteración de las rasantes.