Darían lo que fuera por tener una jornada de trabajo intenso en la construcción del Altamira Residencial en lugar de vivir la angustia que les produjo la bomba. Los trabajadores de la construcción que encontraron el explosivo en el chalé número 2 de la urbanización nigranense mostraban sentimientos contradictorios horas después del hallazgo. Se confesaban consternados por los momentos de tensión y, al mismo tiempo, contentos de continuar con vida. "Si no hubiésemos avisado, saltaríamos por los aires", repetían.

Conscientes de lo que pudo haber ocurrido, Joaquim Martínez y Cándido Torres, insistían en que "sería fácil que hubiese explotado". "Podíamos haber pensado que se trataba de una broma e intentar abrir la tartera", explicaban los dos albañiles portugueses sentados sobre la acera a cien metros de la vivienda en construcción donde se toparon con el paquete.

Ambos llevaban horas trabajando en la división interior del chalé cuando se dispusieron a descargar placas aislantes para colocarlas en el tejado de la casa. "Entonces pasamos por la habitación de la primera planta y vimos una bolsa de basura negra", narraban. Sin ningún temor, se acercaron y la abrieron. En cuanto leyeron la nota que indicaba "perigo bomba" se miraron y llamaron a otro operario que trabajaba en la colocación de la piedra del exterior de la vivienda. El baionés Ricardo Miniño, vecino de la parroquia de Baredo, acudió a sus voces y comprobó también que el bulto podía ser peligroso.

Los tres salieron de la construcción enseguida. "Pensábamos que podíamos morir y nos escapamos casi corriendo", recordaban. Al llegar a la calle, llamaron a la Guardia Civil, que llegó en pocos minutos. "Nos desalojaron y nos enviaron a comer y al cuartel". Así lo hicieron y regresaron a la obra poco después de las dos de la tarde. "Ya no pudimos pasar, pero veíamos a los perros controlando la zona. El asunto parecía muy serio", comentaban.

En pocos minutos, oyeron el estruendo de la explosión y fueron conscientes del peligro que habían corrido. "La verdad es que más vale llamar a las fuerzas de seguridad en caso de duda", recalcaban ya sonrientes en el interior de la casa donde se encontraba la bolsa con la olla exprés. Seguramente todos registrarán todas las habitaciones antes de empezar la jornada el próximo lunes.