La propuesta elaborada por la Consellería de Educación para suprimir la jornada reducida habitual en los colegios en los meses de septiembre y junio ha suscitado polémica en la comunidad escolar. Gusta a los padres, disgusta a los sindicatos y los directores de centro aceptan la iniciativa, pero a cambio quieren retrasar dos días el inicio del curso, que así se abriría el 12 de septiembre. La conselleira Laura Sánchez Piñón calificó esta idea de "muy razonable".

Educación quiere en Primaria el mismo horario todo el curso y la oferta cuenta con el respaldo de los padres, pues ayuda a conciliar la vida familiar y laboral, sobre todo porque viene acompañada de la decisión de que habrá comedor escolar durante todo el curso, cuando hasta ahora este servicio no estaba abierto precisamente en septiembre y junio, a causa de la jornada reducida.

El apoyo de los padres contrasta con el rechazo frontal de los sindicatos de profesores, que consideran la medida "antipedagógica" y denuncian que ellos no pueden ser la solución a las dificultades de los padres para cuidar de sus hijos. De hecho, ayer en la Mesa Sectorial, que discutía el borrador de calendario escolar, los cinco sindicatos con representación pidieron la retirada de la propuesta. La Consellería decidió dejar encima de la mesa la iniciativa, para volver a abordarla el martes próximo en una nueva reunión de la Mesa Sectorial.

La titular de Educación, tras una reunión con la Junta Autonómica de Directores, aseguró que tiene el apoyo de este colectivo. Afirmó que su propuesta para que en Educación Primaria haya el mismo horario todo el año, y no una hora menos al día de clase en septiembre y junio como hasta ahora, fue "valorada positivamente" por los directores, quienes, ante este incremento de carga lectiva propusieron, en todo caso, retrasar el inicio de clases dos días, pasando del 10 de septiembre al día 12, una sugerencia que Sánchez Piñón no descartó. Todo lo contrario, consideró que es "muy razonable".

Motivo pedagógico

La conselleira defendió la conveniencia de que a partir del próximo curso los niños de Primaria tengan cinco horas de clase al día en septiembre y junio, y no cuatro como hasta ahora, porque "hay un claro motivo pedagógico y de conciliación de la vida familiar y laboral". Sánchez Piñón insistió en que el incremento de la jornada lectiva "redundará en la formación" de los escolares. También observó que "el progreso obliga a cambiar costumbres".

Anxo Louzao, portavoz de la CIG, sostuvo todo lo contrario. "Los niños tienen un ritmo de aprendizaje que hay que respetar, y lo bueno pedagógicamente es que se adapten poco a poco al inicio del curso y luego disminuir la intensidad cuando ya llevan acumulado el cansancio de todo el año", señaló. Gelo Martínez, de Steg, denunció que "no se pueden solucionar los problemas de los padres, a costa de los hijos", y advirtió de que el rendimiento de los alumnos tiene "un límite" y no van a aprender más por tener más horas de clase.

La presidenta de la Confederación de Asociaciones de Padres de Colegios Públicos (Confapa), Olga Patiño, aplaudió la política de Educación, pues opinó que es mejor tener el mismo horario todo el curso, pues los cambios "sólo suponen trastornos para los padres y dificultan la conciliación de los horarios de los niños y sus progenitores".