A pesar de que Galicia figura entre las autonomías con menor proporción de inmigrantes (apenas el 2,67% de su población es extranjera, es decir, 73.756 personas), no hay que desdeñar el flujo migratorio registrado en el último lustro. De llevarse a cabo la proposición no de ley presentada por el PSOE e IU en agosto para que todos los inmigrantes residentes legales voten, el censo electoral se verían incrementado. El PP, favorable a esta proposición apeló sin embargo a un criterio de reciprocidad -que los extranjeros puedan votar siempre que a los españoles se les permita ejercer ese derecho en el país en cuestión"-.

Hoy, los noruegos son los únicos extranjeros extracomunitarios que pueden votar en España, mientras que los españoles pueden votar en Islandia, Perú y Nueva Zelanda.

El siguiente paso que dará el Gobierno tenderá a la ratificación de convenios ya pactados con Chile, Argentina, Uruguay, Venezuela y Colombia y establecer otros con países latinoamericanos.

Pero así como Islandia o Nueva Zelanda permiten votar a los españoles residentes pese a no existir ningún acuerdo de reciprocidad, hay otros como Ecuador o Marruecos en cuyas constituciones está prohibido el derecho al voto de los extranjeros residentes.

En la UE, varios países reconocen el derecho al voto a extranjeros no comunitarios. Así, en Irlanda cualquier adulto registrado como residente tiene garantizado el voto en las municipales desde 1963. En Suecia desde 1975; en Dinamarca desde 1981; en los Países Bajos, desde 1985; y en Finlandia, desde 1996.