García Juanes, cunicultor de 45 años, explicó que el primer contratiempo fue el retraso en recibir la bicicleta especial, con rueda de clavos atrás y una plataforma de esquí recortada en la delantera, para poder iniciar la aventura.

En cuanto contó con ella, pedaleó más de 1.200 kilómetros, aunque para la travesía tan sólo le contabilizan 816.

Lo que más le sorprendió durante el recorrido fueron las temperaturas, más altas de lo previsto. "Esperaba temperaturas de entre doce bajo cero y cero grados -dijo en conversación con EFE-, y me encontré con mínimas que oscilaron entre menos 10 y 6 grados".

La falta de hielo en determinadas zonas, la lluvia y la nieve dificultaron también su avance y le obligó a pedalear por carreteras convencionales para enlazar en zonas de travesía polar y poder así superar el récord de 72,5 kilómetros diarios de media que tenían los también españoles José Manuel Naranjo y Ramón de Larramendi, que habían logrado esa distancia en 2001.

Explicó que, cada vez que circuló por carreteras convencionales, pinchó una y otra vez, hasta el punto de que se le acabaron los parches y hoy mismo caminaba por las calles de Helsinki con la bicicleta pinchada.

Juanes, fiel a su estilo, cargó lo mínimo posible la mochila para hacer la travesía "en autonomía", transportando a su espalda todo lo que necesitaba para sobrevivir, y no utilizó tienda de campaña.

Para dormir se protegió bajo los abetos, si la noche era estrellada, y bajo las cubiertas de las cabañas, si nevaba. Así lo hizo todos los días, excepto uno, pues, cuando "estaba preparando la sopa para cenar, salieron los dueños de la cabaña para decirme que no podían permitir que pasara allí la noche", por lo que "accedí al interior, me día una sauna y compartí noche con ellos", relató.

Esto sucedió en martes y 13, una combinación a la que Juanes tiene un "respeto especial", porque en otras ocasiones "ya me sucedieron un par e incidentes graves", aunque este martes y 13 "fue uno de los mejores de mi vida".

Pese a las condiciones extremas, no pasó frío, pues "el saco estaba preparado para soportar temperaturas de 40 bajo cero, con lo que incluso pasé calor", dijo.

El aventurero gallego recordó que con esta travesía quería llamar la atención sobre el cambio climático de cuya realidad regresa más convencido, pues "las temperaturas que hubo no son normales".

Juanes concluyó que regresa "orgulloso", pues se trató de la segunda vez que intentaba esta travesía y lo consiguió, a pesar de hacerlo en invierno.