El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha condenado al Sergas a indemnizar con 500.000 euros a la familia de un niño que nació en el Hospital Materno Infantil Teresa Herrera de A Coruña. Los magistrados consideran que ha quedado probado que la madre transmitió una infección a su hijo al nacer, lo que no fue diagnosticado por los médicos. Como consecuencia de no haber recibido antibióticos en las primeros horas de vida, el pequeño sufre daño cerebral grave, retraso psicomotor y crisis epilépticas.

La madre tenía fiebre en el momento del parto por una otitis que le había sido diagnosticada el día anterior. Según los médicos especialistas en pediatría que redactaron informes para esclarecer el caso, existían factores de riesgo de infección fetal que recomendaban la realización de pruebas analíticas al recién nacido y la "observación cuidadosa del neonato durante 72 horas", precauciones que no se llevaron a cabo.

Sostiene la sentencia que un diagnóstico y tratamiento precoz habrían evitado las lesiones cerebrales producidas por la infección a los tres días de vida.

El perito judicial designado para el caso concluye que la inmediata utilización de antibióticos por vía parenteral hubiese evitado el shock séptico y la disminución del oxígeno en sangre por la grave alteración pulmonar, fallos que produjeron la afectación del sistema nervioso central.

La familia del menor reclamaba a la administración sanitaria una indemnización de 2.000.000 euros. Para estimar la cuantía de los daños sufridos por el niño y sus padres, el tribunal ha tenido en cuenta que "si bien no cabe dudar de la existencia de relación de causalidad entre el funcionamiento del servicio público sanitario y el daño producido", "para prevenir y evitar las graves lesiones neurológicas del menor hubiese sido imprescindible un diagnóstico precoz". En este sentido, recuerda que antes del día en que la madre y el niño fueron dados de alto -dos días después del alumbramiento-, "no se habían evidenciado manifestaciones clínicas que revelasen al exterior la transmisión de la infección". La sección primera de la sala de lo Contencioso-Administrativo del TSXG considera conveniente que el Sergas indemnice a la familia con 500.000 euros, de los que 50.000 serán para cada uno de los progenitores por daño moral, y el resto para el niño por las secuelas.

El Sergas intentó demostrar en el juicio que el menor había sufrido una infección de aparición brusca que no se contrajo en el parto, y que no estaba presente en el momento del alta médica. El alto tribunal sostiene que fue la madre quien le transmitió la infección al recién nacido.

En la actualidad, el niño tiene diez años, pesa 20 kilos y mide 125 centímetros. Tiene que utilizar un corsé ortopédico y no es capaz ni de caminar ni de hablar, aunque reconoce a su familia.