La base General Morillo de Figueirido despidió ayer con una parada militar al contingente de 430 soldados del Ejército de Tierra que se desplegarán en Afganistán bajo mando de la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (Brilat) a partir de la próxima semana, en una misión que el coronel Rafael Roel reconoció como "difícil" y "con riesgos" y que coincide con la peor ola de violencia en el país desde la caída del régimen talibán, a finales de 2001. El oficial al mando de la misión recuerda, de todas formas, que el riesgo es "asumible" y que la zona de mayor conflictividad está el sur del país, mientras este operativo se desplegará en la región noroeste, en las provincias de Badghis y Herat.

"Los riesgos son variables, dependen de la zona", puntualizó el coronel Roel, al tiempo que reconoció "somos conscientes de que existe y no podemos bajar la guardia". En previsión de ese posible peligro, llevan a Afganistán órdenes de proteger a elementos militares y civiles que les obligan a repeler cualquier ataque que atente contra su integridad o las de las personas que protegen y les autorizan a disparar en caso de peligro directo.

"Debemos estar siempre vigilantes, conocer las reglas de enfrentamiento y aplicarlas correctamente con oportunidad y decisión", arengó Roel en su discurso a la tropa y buen ejemplo de estas órdenes es que una patrulla de militares de la brigada paracaidista, a la que relevará el contingente, repelió con disparos un ataque de cuatro atacantes afganos al norte de Badghis hace diez días.

A pesar de estos riesgos que deben asumir y del precedente que sienta en la misión el accidente de helicóptero en el que en agosto de 2005 murieron doce soldados de Figueirido y otros cinco de su misión, los soldados viajan "tranquilos", "con la moral alta" y con la convicción de que la población civil les dará una buena acogida, nada violenta e incluso con gratitud por el carácter "solidario" de su misión.

Sus compañeros fallecidos el 16 de agosto de 2005 están en su recuerdo y, de hecho, está dentro de sus planes organizarles un homenaje en la zona pero el coronel Roel afirma que el siniestro del Cougart "no pesa sobre la moral de la tropa". Así, recuerda que varios ocupantes del helicóptero que viajaba tras el siniestrado repiten misión y también muchos de los integrantes de aquel contingente que el pasado verano inició las rotaciones de la Fuerza de Acción Rápida (la Legión, la Brigada Paracaidista y la Brilat) en Afganistán.

Este historial hace que los más de 400 efectivos bajo mando de la Brilat sean "experimentados" y estén "preparados" para la "difícil" misión que les espera, ayudar a la expansión del gobierno afgano y contribuir a la implantación de un ambiente estable y seguro que permita la reconstrucción y desarrollo del país.