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El fuego mata a dos mujeres y pone contra las cuerdas a Pontevedra en su jornada más negra

Un operario de la brigada antiincendios se toma un respiro a unos metros del fuego que ayer asoló el monte. / jesús de arcos

Un operario de la brigada antiincendios se toma un respiro a unos metros del fuego que ayer asoló el monte. / jesús de arcos

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N. M. / A. C. / L. V. / santiago / silleda

El fuego se cobró ayer la vida de dos mujeres y puso a Galicia contra las cuerdas durante la jornada más dramática de las vividas este año en los montes gallegos. Estas dos personas fallecieron al salir de su vehículo intentando huir tras quedar atrapadas por las llamas en una carretera de Cerdedo. Sin embargo, las muertes fueron sólo el colofón de un día negro en el que las llamas obligaron a evacuar familias, ocasionaron cortes en carreteras centrales -como el corredor do Morrazo-, desataron el pánico en varias aldeas y pusieron en peligro colegios, parques eólicos o gasolineras.

Los efectivos del Servizo de Extinción se vieron colapsados por medio centenar de incendios; hasta el punto de que se solicitó un hidroavión al Ministerio de Medio Ambiente y se estudia reclamar más refuerzos para este fin de semana. La Xunta admitió que también fue necesario recurrir a la colaboración vecinal para desalojar viviendas en peligro en zonas como O Morrazo.

Cinco incendios alcanzaron el nivel de "alerta máxima": Cerdedo, Lalín, Ames y Cangas y Moaña. En lo que va de año sólo uno había llegado a este punto: Carnota. Pontevedra, la provincia más castigada, no sólo concentró cuatro de los cinco fuegos clasificados como "nivel uno", sino que la propia capital de provincia se vio cercada por una docena de fuegos y las Rías Baixas fueron escenario de incendios que generaron una gran alarma social al ser visible desde varios kilómetros de distancia, como el de Vilaboa.

El nivel de preocupación de la Xunta fue en aumento a medida que avanzaba la jornada. A última hora de la tarde, el Gobierno gallego no dudó en señalar a los incendiarios como los responsables de la oleada de fuegos. En una intervención sin precedentes, el director xeral de Medio Rural, Alberte Blanco, compareció ante las cámaras de la TVG para declarar que la "seguridad de Galicia estaba en jaque" y hacer una llamada a los alcaldes para "autoorganizarse en comités de defensa".

Los agentes de una patrulla de la Guardia Civil de Pontevedra fueron los que encontraron los cuerpos de las dos fallecidas en Cerdedo. Los cadávares aparecieron a pocos metros de un coche empotrado contra un quitamiedos, en el punto kilométrico 69 de la N-541. Se trata de una zona próxima a las parroquias de Dorna (Cotobade) y Pedre (Cerdedo). Fuentes policiales confirmaron que se trataba de dos mujeres y que se encontraban tendidas en el suelo, al lado de un Renault Megane con matrícula PO-2430-BK. Según su versión, tenían las manos en la cara, como si quisiesen evitar respirar el humo

La Guardia Civil cree que este vehículo llegó a la zona a través de una pista secundaria que desemboca en la N-541 ya que la circulación de la nacional se cortó a las 17.40. Según esta hipótesis, la escasa visibilidad debido al humo y los nervios provocados por las llamas explicarían que el vehículo chocase. Se cree que entonces intentaron huir a través de la puerta del copiloto.

Al cierre de esta edición se estaba intentando confirmar la identidad de las fallecidas. La documentación del automóvil fue destruida por las llamas, sin embargo, la matrícula arrojó algunas pistas, como que el vehículo estaba registrado a nombre de un vecino de Vigo ya fallecido.

La Guardia Civil intenta verificar también que una de las dos muertas era una niña, lo que apoyaría la teoría de que se trataba de una madre viuda y su hija.

La zona donde se produjeron estas muertes fue testigo de momentos de tensión ya que, mientras se inspeccionaba la escena, el incendio continuaba avanzando hacia una área con viviendas. La Xunta declaró el nivel de máxima alerta a las 20.00 horas, una hora y media después de confirmarse oficialmente las muertes. Entre la multitud que se acercó al lugar se encontraba el alcalde de Cerdedo, el José Balseiros (PP), que increpó a los representantes de Medio Rural reprochándoles falta de coordinación.

El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, mostró su "dolor y consternación en nombre de todos los gallegos" por estos fallecimientos. Además aseguró que, desde su lugar de descanso, se encuentra en "permanente contacto" con la Delegación del Gobierno y las Consellerías de Presidencia y Medio Rural.

Además de Cerdedo, las inmediaciones de la ciudad de Pontevedra fueron otro de los puntos negros de la jornada. En Pontesampaio y Ponte Caldelas las llamas rodearon varios núcleos de viviendas. Los lugares de Cobo, Adecuita y Boa Vista reclamaron la atención de los Servicios de Extinción. La tensión que se vivió fue tal que una de las vecinas tuvo que ser atendida por una ambulancia medicalizada debido a un ataque de nervios.

Asedio a O Morrazo

En O Morrazo, los incendios devastaron decenas de hectáreas en los montes de Domaio, Darbo y Aldán, en los ayuntamientos de Cangas y Moaña. En el corredor de O Morrazo se cortó el tráfico a última hora de la tarde, exactamente en una zona próxima a la conexión con el Puente de Rande. La interrupción del tráfico en esta vía alteró las comunicaciones en una zona turística, especialmente congestionada en agosto. Además, el fuego se aproximó a instalaciones básicas, como el colegio Eduardo Pondal. Desde la una del mediodía, cuatro helicópeteros y dos hidroaviones sobrevaloron el cielo de Vilaboa, intentando sofocar uno de los incendios de mayor envergadura del día.

La comarca del Deza también se vio muy castigada por esta oleada de fuegos, con un incendio de máxima alerta que afectó con especial virulencia a los montes de la parroquia de Bermés. En esta zona, los incendios estuvieron a punto de alcanzar un cementerio y un parque eólico.

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