X. A. T. / N. M. / santiago

El presidente de la Xunta quiere dejar su firma en las próximas celebraciones del Día de Galicia y para ello promovió un nuevo acto, llamado A Véspera, con vocación de perdurar en el tiempo. El pretexto fue la necesidad de colocar en la residencia oficial del presidente, en Monte Pío, una bandera de Galicia que no existía con Manuel Fraga como inquilino. Allí, a su pie, Emilio Pérez Touriño proclamó que la enseña "pertenece por igual a todos los gallegos" y realizó un llamamiento al "galleguismo integrador", que es aquél que admite "formas distintas de pensar y de soñar Galicia y en el que toda la ciudadanía se puede sentir responsable, útil y unida, independientemente de las creencias o de las posiciones políticas".

Para proceder al izado, Pérez Touriño invitó a un centenar de personalidades de la cultura para escenificar la apertura de la residencia de Monte Pío a la sociedad civil. Allí estuvieron representantes de las principales fundaciones de Galicia, como Rosalía de Castro, Castelao o Cunqueiro y de familias como los Díaz Pardo, Paz Andrade o Beiras Cal. Además, acudieron el alcalde de Santiago, la presidenta del Parlamento y el presidente de la Fegamp. Pero no hubo representantes de los partidos políticos. A la Vicepresidencia de la Xunta este acto le causó malestar porque no fue informada ni invitado su titular.

Conciencia nacional

Touriño destacó que la bandera -palabra que repitió 20 veces en un discurso de tres folios- es, sobre todo, "un símbolo de unidad, de convivencia y de civismo" y recordó que es "una más de las muchas cosas y muy importantes" que los gallegos le deben a la emigración.

En su intervención, el presidente autonómico explicó que la "conciencia nacional" de esta comunidad no es otra cosa que "un fuerte sentimiento de formar una colectividad con continuidad en el tiempo", con problemas específicos y con elementos comunes que conforman una personalidad social y cultural singularizada.

Pérez Touriño apuntó que los símbolos "tienen que actualizar constantemente los contenidos de que son depositarios" y que no pueden ser simple receptáculos de esencias presuntamente imperecederas ni tampoco meros resortes emocionales capaces de nublar la razón.

"¿Qué significa hoy la bandera de Galicia? Trabajo, conciencia de colectividad singularizada, unidad, amor a la tierra, a la lengua y a la cultura gallegas", declaró Pérez Touriño. En su discurso, el presidente de la Xunta recordó que la bandera gallega no se ondeó en guerras y que con ocasión del accidente del Prestige resultó ennegrecida.

La bandera quedó instalada definitivamente en los jardines de Monte Pío, en la fachada que mira hacia Santiago. Al pie del mástil, 315 losas representan los 315 municipios de Galicia. El acto se abrió con la marcha del antiguo Reino de Galicia, tocada por una única gaita, y se acabó con el himno gallego entonado por el grupo vocal Leilía.