Castaños de más de cuatrocientos años quedaron calcinados en el incendio que cercó Navallo y Correchouso, pueblos de Laza (Ourense), y con ellos el medio de vida de buena parte de los vecinos, que dependen de la venta de castañas.

La noche del martes al miércoles, el fuego que arrasó esta plantación amenazó también las dos aldeas. El incendio, que comenzó a las tres y media de la tarde en un monte cercano, se acercó peligrosamente a las casas. A las ocho de la tarde, los propietarios tuvieron que ser evacuados al albergue de peregrinos de Laza.

En Navallo, ocho vecinos se quedaban para ayudar a las brigadas; entre ellos, Eliseo Sanmiguel, su esposa, Marina Requejo, su hija y el marido de ésta. "Teníamos el fuego encima de las casas", asegura Marina. "Muchos castaños tenían más de cuatrocientos años, los habían plantado nuestros antepasados y nosotros los seguimos cuidando hasta que llegó el fuego y lo arrasó ", asegura con tristeza Eliseo.

Hasta hace unos días, Navallo y Correchouso estaban rodeados de castaños y carballos. Hoy sólo queda ceniza, aunque el fuego no alcanzó ninguna vivienda, gracias al intenso trabajo de las brigadas par contener las llamas.

Los vecinos no pudieron dormir, preocupados por las personas que se habían quedado y temerosos de que el fuego alcanzara sus viviendas. A primera hora de la mañana, vol-vían a sus pueblos. El paisaje que tenían ante sus ojos era desolador, sin embargo, la alegría volvía al comprobar que las casas no habían sufrido daños.