El ministro de Defensa, José Bono, partió ayer al caer la tarde hacia Afganistán acompañado de un equipo de investigación de accidentes aéreos, expertos en identificación de cadáveres y jurídicos militares para realizar los trámites de identifiación y repatriación de los diecisiete soldados españoles, diez de ellos gallegos, fallecidos al estrellarse contra el suelo el helicóptero en el que realizaban unas maniobras militares.

Bono y la delegación que le acompaña, integrada además por el representante diplomático de España en Afganistán, José Turpín, y el encargado de la Oficina de emergencias consulares, Francisco Ochoa, salieron de España a las 20:20 horas.

También viajan personal de los Estados Mayores del Estado Mayor de la Defensa y del Estado Mayor del Ejército de Tierra, del Cuartel General de las Fuerzas Aeromóviles del Ejercito de Tierra (FAMET), integrantes de la Comisión Interministerial de Investigación de Accidentes y de los Cuerpos Jurídico y de Sanidad de las Fuerzas Armadas.

La aeronave aterrizará en la ciudad de Manás (Kirguizistán), donde la delegación de Defensa tomará un avión "Hércules" del Ejército del Aire para trasladarse a Herat, al oeste de Afganistán.

El ministro partió de España poco después de terminar su despacho con Zapatero en La Moncloa, reunión que duró cerca de una hora y media.