La supresión de la ORA dispara los 'leira park': «Ahora el que pilla una plaza gratis para aparcar no la suelta»
Colectivos vecinales se quejan de que, la antigua zona azul se convierte en estacionamiento permanente gratis, sin rotación de vehículos, y aparcar en el centro es un reto casi imposible, incluso en fines de semana
Mientras, los 9 extrabajadores del servicio despedidos siguen, cuatro meses después, sin cobrar sus indemnizaciones y en breve su paro se reducirá a la mitad: «Con 600 euros no se puede vivir», lamentan

Una de las zonas de estacionamiento no regulado en As Lagoas. / Iñaki Osorio
De la supresión de la ORA, al Ora pro nobis. Esto último es lo que entonan cada día cientos de conductores y conductoras que necesitan el coche para venir a trabajar o a hacer una gestión al centro de Ourense y no encuentran dónde aparcar. Casi cuatro meses después de que el Concello de Ourense suprimiera la Ordenanza Reguladora de Aparcamientos (ORA), lo que dejó sin efecto estos estacionamientos regulados y a 9 trabajadores sin empleo, las plazas, ahora vacías, se han convertido, según denuncian muchos vecinos, en «plazas fijas de estacionamiento, a veces durante días y semanas porque no hay que pagar», indican desde las agrupaciones vecinales.
Colectivos como los del perímetro rural, que son los que más se desplazan en coche hasta el centro, afirman que «ya no hay rotación y el que pilla una plaza en la antigua ORA, que ahora son gratis, no la suelta todo el día», lamentan vecinos como Xosé Manuel Piñeiro, presidente de la Agrupación de Asociaciones de Vecinos Miño, que aglutina a colectivos y vecinos del perímetro rural del municipio.
La escasez de plazas de estacionamiento e incluso de garajes de pago, en una ciudad en la que el número de vehículos matriculados es muy superior al de estacionamientos, está acelerando el despegue de nuevas zonas en las que los llamados leira parks no regulados se convierten en estacionamientos a libre albedrío donde se amontonan los vehículos, a veces con dificultades luego para poder salir. Estas zonas rodean todo el entorno de la ciudad, desde O Couto, As Lagoas, el entorno del acceso centro y la Nacional 120, Expourense y las calles de A Ponte.
El presidente de la agrupación de asociaciones del rural indica que «antes la gente pagaba por un tiempo de estacionamiento en la ORA, y se iba, la plaza rotaba. Ahora es imposible aparcar en zonas como la plaza de abastos, porque ya no hay rotación, avenida de Buenos Aires y otras calles en las que se suprimió la ORA», indica, y esta preocupación se ha abordado ya en reuniones de esta asociación.
La difícil situación de los 9 extrabajadores despedidos
Pero esa supresión, que vecinos de la zona centro y extrarradio consideran precipitada, ha dejado también «daños colaterales», la de los nueve exempleados que continúan sin cobrar la indemnización que les corresponde, mientras ven con preocupación cómo en pocos meses la prestación que perciben por desempleo se reducirá casi a la mitad.

Uno de las trabajadores, antes de la supresión de la ORA / Iñaki Osorio
Los afectados recibieron el pasado 15 de diciembre la comunicación de que en un plazo de 15 días cesarían en sus puestos. Cobraron la nómina de diciembre y firmaron el finiquito, aunque lo hicieron «no conformes», al considerar que las cantidades abonadas no se ajustaban a lo que les corresponde. Según explican, tampoco se les pagó correctamente la parte proporcional de determinados conceptos retributivos ya generados.
Desde entonces, no han vuelto a percibir cantidad alguna por parte de la empresa en concepto de indemnización. Actualmente están cobrando el paro, que comenzaron a percibir en febrero, pero advierten de que esa prestación ya supone una caída importante respecto a sus salarios habituales. «Ahora mismo estamos cobrando alrededor de 1.200 euros, pero dentro de seis meses esa cantidad bajará mucho más. Con 600 o 700 euros no se puede vivir», resume una de las extrabajadoras, y no han sido indemnizados.
A la incertidumbre legal se suma la confusión sobre quién debe asumir finalmente esos pagos. Según trasladan los trabajadores, en algún momento se apuntó a que el Concello podría hacerse cargo de las indemnizaciones, aunque los afectados insisten en que, si el procedimiento acaba siendo declarado nulo, la obligación de responder e incluso de recolocar recaería sobre la empresa.
De los diez trabajadores iniciales, uno fue recolocado, por lo que son nueve los que siguen inmersos en esta reclamación. Todos ellos denuncian sentirse atrapados en una situación de bloqueo administrativo y judicial, sin ingresos suficientes para mantener la estabilidad económica y con escasas expectativas de encontrar una salida rápida.
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