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Investigadoras de la UVigo y Lourizán demuestran que las quemas prescritas mejoran la resiliencia del suelo frente a los fuegos forestales

Las autoras abogan por incluirlas en la gestión de los montes porque contribuyen a conservar la biodiversidad y el funcionamiento de los ecosistemas

La zona estudiada por las investigadoras se encuentra en el Concello de Quiroga, en Lugo.

La zona estudiada por las investigadoras se encuentra en el Concello de Quiroga, en Lugo. / Duvi

R.V.

Las quemas prescritas repetidas en el tiempo y de baja intensidad pueden mejorar la resiliencia de los suelos frente a los fuegos forestales, cada vez más graves y frecuentes a nivel global. Un estudio realizado por científicas de la Universidad de Vigo y el Centro de Investigación Forestal (CIF) de Lourizán, perteneciente a la Xunta, demuestra que estos incendios controlados contribuyen a conservar la biodiversidad y mantener el funcionamiento de los ecosistemas.

A raíz de los resultados obtenidos, Raquel Juan Ovejero, investigadora postdoctoral en el departamento de Ecología y Biología Animal de la UVigo, y Noela Carrera y Teresa Fontúrbel, de Lourizán, abogan por integrar las quemas prescritas en la gestión forestal como una estrategia eficaz para reducir el impacto de los incendios.

La investigadora de la UVigo Raquel Juan Ovejero.

La investigadora de la UVigo Raquel Juan Ovejero. / Duvi

Este tipo de estrategia se utiliza cada vez más para reducir la carga de combustible en los momentos propensos a incendios pero, hasta la publicación de este trabajo en la revista científica Journal of Environmental Management, sus efectos a largo plazo seguían siendo inciertos, sobre todo, en lo relacionado con la fauna edáfica.

Para determinar este impacto, las investigadoras analizaron un área de pino bravo (Pinus pinaster) en el Concello de Quiroga (Lugo) que ha sufrido incendios de manera recurrente durante las últimas décadas.

Su trabajo se centró en determinar el impacto de un fuego registrado en 2021 en una zona que había sido sometida a cinco quemas prescritas de baja intensidad entre 1984 y 2027. Para ello, compararon parcelas sin fuego, parcelas afectadas solamente por el incendio forestal y otras con un historial de quemas prescritas anteriores al fuego.

Los análisis abordaron las comunidades de mesofauna edáfica, formadas por pequeños invertebrados como ácaros y colémbolos que son fundamentales en los procesos de descomposición de materia orgánica y el crecimiento de nutrientes. Además tuvieron en cuenta las distintas funciones del suelo (regulación hídrica, fertilidad, regulación climática y descomposición) y su multifuncionalidad.

Resumen gráfico de los resultados publicados.

Resumen gráfico de los resultados publicados. / DUVI

Las parcelas afectadas solo por el incendio forestal sufrieron el impacto más negativo

Los resultados demostraron que los suelos con historial de quemas prescritas mantuvieron comunidades de mesofauna más diversas y funcionales tras el incendio, además de muy semejantes a las observadas en las zonas que no ardieron. También presentaron una mayor multifuncionalidad del suelo.

Por el contrario, las parcelas afectadas exclusivamente por el incendio forestal sufrieron los impactos más negativos, sobre todo, en las funciones relacionadas con la regulación climática y la descomposición de la materia orgánica.

«Esta mayor capacidad de recuperación de los suelos sometidos previamente a quemas prescritas está asociada a un efecto de memoria ecológica, que permite que la gestión previa del fuego preacondicione el sistema edáfico y reduzca los efectos negativos de los incendios forestales sobre procesos esenciales del ecosistema», explica Raquel Juan Ovejero.

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