«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
Entorno de la chabola en la que ocurrió el crimen de la antigua estación de buses de Vigo
Alba Villar
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
El colectivo Os Ninguéns deja flores en el lugar donde un sintecho fue mortalmente apuñalado en Vigo.
M. F.
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
Chabola en la que ocurrió el crimen de la antigua estación de buses de Vigo
Alba Villar
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
Chabolas en el acceso a la antigua estación de buses de Vigo
Alba Villar
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
Margarita Quinteiro y José Enrique Carrera, cuñada y sobrino de la víctima, se acercaron al lugar del crimen
M. F.
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
Chabola en la que ocurrió el crimen de la antigua estación de buses de Vigo
Alba Villar
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
Chabolas en el acceso a la antigua estación de buses de Vigo
Alba Villar
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
Margarita Quinteiro y José Enrique Carrera, cuñada y sobrino de la víctima
M. F.
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
José Enrique Carrera y Margarita Quinteiro, sobrino y cuñada de la víctima, en la estación de autobuses de Vigo
M. F.
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.
«Esto no es vida...». Juan Ignacio Martínez pronuncia esta frase con un rictus de tristeza y resignación. Lo hace mientras mira hacia el maltrecho chabolo donde su amigo Roberto perdió la vida a cuchilladas. Este hombre es una de las personas sin hogar que pernoctan en la vieja estación de autobuses de Vigo escenario del homicidio ocurrido el jueves. Allí también malvivían y dormían el fallecido y la detenida de una tragedia que ha vuelto a golpear al Vigo más vulnerable: el de las personas en situación de exclusión social severa.