Después de una semana sin acudir a su labor de voluntariado en el centro Don Orione, Iñaki Urdangarin ha vuelto al trabajo. Mucho se ha hablado de su paradero durante los últimos siete días, pero nadie sabe a ciencia cierta dónde ha pasado el exduque de Palma su último permiso penitenciario. Lo que sí parece claro es que lo ha hecho con su gran e infatigable apoyo, la Infanta Cristina, que, en cuanto tiene ocasión, viaja a España para poder ver a su marido. 

Recientemente, la Audiencia de Palma denegaba, nuevamente, la concesión del tercer grado penitenciario para Urdangarin. Un duro golpe que le aleja de la ansiada semilibertad y que, según fuentes cercanas, ha afectado profundamente al exjugador de balonmano, que está atravesando por un complicado momento anímico. Y es que no será hasta el próximo mes de mayo cuando cumpla la mitad de su condena y pueda optar a la obtención de este régimen penitenciario que le permitiría acudir a prisión solo a dormir. Por eso, y para sobrellevar estos malos momentos, la Infanta Cristina y su marido habrían pasado la semana pasada en la localidad catalana de Cabrils a salvo de miradas indiscretas y de la presión mediática a la que se ven sometidos cada vez que van a Vitoria cuando Urdangarin tiene un permiso penitenciario.