Cementerios rurales de los valles del Tea y del Lérez cobijan suntuosos panteones, prácticamente desconocidos, que entonan una eterna plegaria de piedra. Labrados por virtusosos canteros entre finales del s.XIX y principios del s.XX, el paso del tiempo ha difuminado a sus autores, pero su legado histórico y artístico es inmortal. En ellos yacen personalidades pudientes de la sociedad de la época, que encargaron estas joyas artísticas con el afán de implorar su ascenso a los cielos, dar fe de sus capacidades económicas y conservar su memoria más allá de sus muertes. El historiador vigués Xulio Fernández Pintos ha estudiado estas obras en su última investigación «Arte popular gallego 1850-1952».

Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

Marta G. Brea

171

Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

El panteón de la familia Candeira impacta al visitante nada más cruzar la puerta del cementerio parroquial de San Fins de Celeiros, en Ponteareas. El imponente monumento se alza al cielo hasta alcanzar los cuatro metros de altura en una composición que obliga a elevar la vista. Sus promotores eran industriales y tenían un importante papel social en la villa en la época de la construcción del panteón, en 1871. Sobre el sepulcro se yergue la Virgen, con un brazo extendido al cielo en gesto de oración mientras el otro apunta a la tierra. El sarcófago está decorado con una talla de la Fe (con ojos vendados que sostiene un cáliz y una cruz), angelotes con antorchas y paños ensartados en anillas. Sobre la base - que acoge cuatro nichos- dos ángeles orantes, y en en relieve central, dos guadañas cruzadas, un reloj de arena y un búho.


Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

Marta G. Brea

271

Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

El panteón de la familia Candeira impacta al visitante nada más cruzar la puerta del cementerio parroquial de San Fins de Celeiros, en Ponteareas. El imponente monumento se alza al cielo hasta alcanzar los cuatro metros de altura en una composición que obliga a elevar la vista. Sus promotores eran industriales y tenían un importante papel social en la villa en la época de la construcción del panteón, en 1871. Sobre el sepulcro se yergue la Virgen, con un brazo extendido al cielo en gesto de oración mientras el otro apunta a la tierra. El sarcófago está decorado con una talla de la Fe (con ojos vendados que sostiene un cáliz y una cruz), angelotes con antorchas y paños ensartados en anillas. Sobre la base - que acoge cuatro nichos- dos ángeles orantes, y en en relieve central, dos guadañas cruzadas, un reloj de arena y un búho.


Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

Marta G. Brea

371

Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

El panteón de la familia Candeira impacta al visitante nada más cruzar la puerta del cementerio parroquial de San Fins de Celeiros, en Ponteareas. El imponente monumento se alza al cielo hasta alcanzar los cuatro metros de altura en una composición que obliga a elevar la vista. Sus promotores eran industriales y tenían un importante papel social en la villa en la época de la construcción del panteón, en 1871. Sobre el sepulcro se yergue la Virgen, con un brazo extendido al cielo en gesto de oración mientras el otro apunta a la tierra. El sarcófago está decorado con una talla de la Fe (con ojos vendados que sostiene un cáliz y una cruz), angelotes con antorchas y paños ensartados en anillas. Sobre la base - que acoge cuatro nichos- dos ángeles orantes, y en en relieve central, dos guadañas cruzadas, un reloj de arena y un búho.


Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

Marta G. Brea

471

Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

El panteón de la familia Candeira impacta al visitante nada más cruzar la puerta del cementerio parroquial de San Fins de Celeiros, en Ponteareas. El imponente monumento se alza al cielo hasta alcanzar los cuatro metros de altura en una composición que obliga a elevar la vista. Sus promotores eran industriales y tenían un importante papel social en la villa en la época de la construcción del panteón, en 1871. Sobre el sepulcro se yergue la Virgen, con un brazo extendido al cielo en gesto de oración mientras el otro apunta a la tierra. El sarcófago está decorado con una talla de la Fe (con ojos vendados que sostiene un cáliz y una cruz), angelotes con antorchas y paños ensartados en anillas. Sobre la base - que acoge cuatro nichos- dos ángeles orantes, y en en relieve central, dos guadañas cruzadas, un reloj de arena y un búho.


Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

Marta G. Brea

571

Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

El panteón de la familia Candeira impacta al visitante nada más cruzar la puerta del cementerio parroquial de San Fins de Celeiros, en Ponteareas. El imponente monumento se alza al cielo hasta alcanzar los cuatro metros de altura en una composición que obliga a elevar la vista. Sus promotores eran industriales y tenían un importante papel social en la villa en la época de la construcción del panteón, en 1871. Sobre el sepulcro se yergue la Virgen, con un brazo extendido al cielo en gesto de oración mientras el otro apunta a la tierra. El sarcófago está decorado con una talla de la Fe (con ojos vendados que sostiene un cáliz y una cruz), angelotes con antorchas y paños ensartados en anillas. Sobre la base - que acoge cuatro nichos- dos ángeles orantes, y en en relieve central, dos guadañas cruzadas, un reloj de arena y un búho.


Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

Marta G. Brea

671

Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

El panteón de la familia Candeira impacta al visitante nada más cruzar la puerta del cementerio parroquial de San Fins de Celeiros, en Ponteareas. El imponente monumento se alza al cielo hasta alcanzar los cuatro metros de altura en una composición que obliga a elevar la vista. Sus promotores eran industriales y tenían un importante papel social en la villa en la época de la construcción del panteón, en 1871. Sobre el sepulcro se yergue la Virgen, con un brazo extendido al cielo en gesto de oración mientras el otro apunta a la tierra. El sarcófago está decorado con una talla de la Fe (con ojos vendados que sostiene un cáliz y una cruz), angelotes con antorchas y paños ensartados en anillas. Sobre la base - que acoge cuatro nichos- dos ángeles orantes, y en en relieve central, dos guadañas cruzadas, un reloj de arena y un búho.


Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

Marta G. Brea

771

Panteón de la familia Candeira, en Ponteareas

El panteón de la familia Candeira impacta al visitante nada más cruzar la puerta del cementerio parroquial de San Fins de Celeiros, en Ponteareas. El imponente monumento se alza al cielo hasta alcanzar los cuatro metros de altura en una composición que obliga a elevar la vista. Sus promotores eran industriales y tenían un importante papel social en la villa en la época de la construcción del panteón, en 1871. Sobre el sepulcro se yergue la Virgen, con un brazo extendido al cielo en gesto de oración mientras el otro apunta a la tierra. El sarcófago está decorado con una talla de la Fe (con ojos vendados que sostiene un cáliz y una cruz), angelotes con antorchas y paños ensartados en anillas. Sobre la base - que acoge cuatro nichos- dos ángeles orantes, y en en relieve central, dos guadañas cruzadas, un reloj de arena y un búho.


Panteón de Joaquín Francisco Graña Rodal «O Ranqueta», en Cangas

871

Panteón de Joaquín Francisco Graña Rodal «O Ranqueta», en Cangas

Esta espectacular obra funeraria se encuentra en el cementerio municipal de Cangas y su comitente fue el fomentador local Joaquín Francisco Graña Rodal, conocido como O Ranqueta. Se construyó en 1873 y se atribuye a Ignacio Cerviño, a quien algunos investigadores adjudican la autoría del Cruceiro do Hío. Una figura de la Virgen María se eleva seis metros sobre la tierra con ambos brazos extendidos al cielo en una eterna plegaria. Corona un baldaquino que cobija un sarcófago ornamental que a su vez descansa sobre un sepulcro real de mayor tamaño. En él, una representación de la Fe; teas ardientes en cada esquina; y paños recogidos en anillas en los laterales. En el siguiente nivel, donde yacen los restos de O Ranqueta, dos dolientes: una porta un reloj de arena y se enjuga las lágrimas con pañuelo, y la otra sostiene una calavera. Por último, la base cobja tres nichos.


Panteón de Joaquín Francisco Graña Rodal «O Ranqueta», en Cangas

Gonzalo Núñez

971

Panteón de Joaquín Francisco Graña Rodal «O Ranqueta», en Cangas

Esta espectacular obra funeraria se encuentra en el cementerio municipal de Cangas y su comitente fue el fomentador local Joaquín Francisco Graña Rodal, conocido como O Ranqueta. Se construyó en 1873 y se atribuye a Ignacio Cerviño, a quien algunos investigadores adjudican la autoría del Cruceiro do Hío. Una figura de la Virgen María se eleva seis metros sobre la tierra con ambos brazos extendidos al cielo en una eterna plegaria. Corona un baldaquino que cobija un sarcófago ornamental que a su vez descansa sobre un sepulcro real de mayor tamaño. En él, una representación de la Fe; teas ardientes en cada esquina; y paños recogidos en anillas en los laterales. En el siguiente nivel, donde yacen los restos de O Ranqueta, dos dolientes: una porta un reloj de arena y se enjuga las lágrimas con pañuelo, y la otra sostiene una calavera. Por último, la base cobja tres nichos.


Panteón de Joaquín Francisco Graña Rodal «O Ranqueta», en Cangas

Gonzalo Núñez

1071

Panteón de Joaquín Francisco Graña Rodal «O Ranqueta», en Cangas

Esta espectacular obra funeraria se encuentra en el cementerio municipal de Cangas y su comitente fue el fomentador local Joaquín Francisco Graña Rodal, conocido como O Ranqueta. Se construyó en 1873 y se atribuye a Ignacio Cerviño, a quien algunos investigadores adjudican la autoría del Cruceiro do Hío. Una figura de la Virgen María se eleva seis metros sobre la tierra con ambos brazos extendidos al cielo en una eterna plegaria. Corona un baldaquino que cobija un sarcófago ornamental que a su vez descansa sobre un sepulcro real de mayor tamaño. En él, una representación de la Fe; teas ardientes en cada esquina; y paños recogidos en anillas en los laterales. En el siguiente nivel, donde yacen los restos de O Ranqueta, dos dolientes: una porta un reloj de arena y se enjuga las lágrimas con pañuelo, y la otra sostiene una calavera. Por último, la base cobja tres nichos.


Panteón de Joaquín Francisco Graña Rodal «O Ranqueta», en Cangas

Gonzalo Núñez

1171

Panteón de Joaquín Francisco Graña Rodal «O Ranqueta», en Cangas

Esta espectacular obra funeraria se encuentra en el cementerio municipal de Cangas y su comitente fue el fomentador local Joaquín Francisco Graña Rodal, conocido como O Ranqueta. Se construyó en 1873 y se atribuye a Ignacio Cerviño, a quien algunos investigadores adjudican la autoría del Cruceiro do Hío. Una figura de la Virgen María se eleva seis metros sobre la tierra con ambos brazos extendidos al cielo en una eterna plegaria. Corona un baldaquino que cobija un sarcófago ornamental que a su vez descansa sobre un sepulcro real de mayor tamaño. En él, una representación de la Fe; teas ardientes en cada esquina; y paños recogidos en anillas en los laterales. En el siguiente nivel, donde yacen los restos de O Ranqueta, dos dolientes: una porta un reloj de arena y se enjuga las lágrimas con pañuelo, y la otra sostiene una calavera. Por último, la base cobja tres nichos. Al fondo, el panteón de los García Mariño.


Panteón de los García Mariño, en Cangas

Gonzalo Núñez

1271

Panteón de los García Mariño, en Cangas

El panteón de la familia García Mariño, en el cementerio municipal de Cangas, emula un templo. Consta de dos naves laterales dispuestas para enterramientos y una central destinada a capilla. De estilo neogótico, cuenta con una vidriera y tres esculturas coronan las bóvedas: un ángel custodio con cruz (centro), la Esperanza (dcha) y la Caridad (izq). Se erigió en 1875, se desconoce su autoría y pocos datos obran sobre la familia promotora. En él está enterrada la viguesa Emilia Docet, coronada Miss España en 1933.


Panteón de los García Mariño, en Cangas

FdV

1371

Panteón de los García Mariño, en Cangas

El panteón de la familia García Mariño, en el cementerio municipal de Cangas, emula un templo. Consta de dos naves laterales dispuestas para enterramientos y una central destinada a capilla. De estilo neogótico, cuenta con una vidriera y tres esculturas coronan las bóvedas: un ángel custodio con cruz (centro), la Esperanza (dcha) y la Caridad (izq). Se erigió en 1875, se desconoce su autoría y pocos datos obran sobre la familia promotora. En él está enterrada la viguesa Emilia Docet, coronada Miss España en 1933.


Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Marta G. Brea

1471

Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Cuatro enormes esculturas coronan el panteón de la familia Giráldez Montero, en el cementerio de San Miguel de Guillade, en Ponteareas. La composición, de estilo neogótico, está formada por una talla de Nuestra Señora de la Concepción sobre una esfera que representa el mundo aplastando la cabeza de una serpiente; San Cristóbal con el Niño (dcha.); y el Ángel de la Guarda con el alma, representada por un menor (izq.). Esta obra, de autor o autores desconocidos y erigida en 1902, cuenta además con un Cristo Resucitado sobre peana y bajo dosel en la columna central que separa los seis huecos para enterramientos. 


Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Marta G. Brea

1571

Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Cuatro enormes esculturas coronan el panteón de la familia Giráldez Montero, en el cementerio de San Miguel de Guillade, en Ponteareas. La composición, de estilo neogótico, está formada por una talla de Nuestra Señora de la Concepción sobre una esfera que representa el mundo aplastando la cabeza de una serpiente; San Cristóbal con el Niño (dcha.); y el Ángel de la Guarda con el alma, representada por un menor (izq.). Esta obra, de autor o autores desconocidos y erigida en 1902, cuenta además con un Cristo Resucitado sobre peana y bajo dosel en la columna central que separa los seis huecos para enterramientos. 


Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Marta G. Brea

1671

Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Cuatro enormes esculturas coronan el panteón de la familia Giráldez Montero, en el cementerio de San Miguel de Guillade, en Ponteareas. La composición, de estilo neogótico, está formada por una talla de Nuestra Señora de la Concepción sobre una esfera que representa el mundo aplastando la cabeza de una serpiente; San Cristóbal con el Niño (dcha.); y el Ángel de la Guarda con el alma, representada por un menor (izq.). Esta obra, de autor o autores desconocidos y erigida en 1902, cuenta además con un Cristo Resucitado sobre peana y bajo dosel en la columna central que separa los seis huecos para enterramientos. 


Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Marta G. Brea

1771

Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Cuatro enormes esculturas coronan el panteón de la familia Giráldez Montero, en el cementerio de San Miguel de Guillade, en Ponteareas. La composición, de estilo neogótico, está formada por una talla de Nuestra Señora de la Concepción sobre una esfera que representa el mundo aplastando la cabeza de una serpiente; San Cristóbal con el Niño (dcha.); y el Ángel de la Guarda con el alma, representada por un menor (izq.). Esta obra, de autor o autores desconocidos y erigida en 1902, cuenta además con un Cristo Resucitado sobre peana y bajo dosel en la columna central que separa los seis huecos para enterramientos. 


Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Marta G. Brea

1871

Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Cuatro enormes esculturas coronan el panteón de la familia Giráldez Montero, en el cementerio de San Miguel de Guillade, en Ponteareas. La composición, de estilo neogótico, está formada por una talla de Nuestra Señora de la Concepción sobre una esfera que representa el mundo aplastando la cabeza de una serpiente; San Cristóbal con el Niño (dcha.); y el Ángel de la Guarda con el alma, representada por un menor (izq.). Esta obra, de autor o autores desconocidos y erigida en 1902, cuenta además con un Cristo Resucitado sobre peana y bajo dosel en la columna central que separa los seis huecos para enterramientos. 


Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Marta G. Brea

1971

Panteón de la familia Giráldez Montero, en Ponteareas

Cuatro enormes esculturas coronan el panteón de la familia Giráldez Montero, en el cementerio de San Miguel de Guillade, en Ponteareas. La composición, de estilo neogótico, está formada por una talla de Nuestra Señora de la Concepción sobre una esfera que representa el mundo aplastando la cabeza de una serpiente; San Cristóbal con el Niño (dcha.); y el Ángel de la Guarda con el alma, representada por un menor (izq.). Esta obra, de autor o autores desconocidos y erigida en 1902, cuenta además con un Cristo Resucitado sobre peana y bajo dosel en la columna central que separa los seis huecos para enterramientos.