Manuel Isorna y Belén Montesa, psicólogos: «Los adolescentes no necesitan padres perfectos, sino adultos presentes»
El taller ofrecerá claves prácticas para reforzar el vínculo, establecer límites y acompañar emocionalmente a los adolescentes

Manuel Isorna y Belén Montesa. / FdV
¿Es necesario formarse para ejercer adecuadamente como adulto de referencia? ¿Por qué?
- Manuel: Absolutamente. Educar y ser un referente para un adolescente no es una cuestión que deba dejarse únicamente al instinto o al «siempre se ha hecho así». El instinto nos da la intención, pero la formación nos da las herramientas. Ser un adulto de referencia no es un rasgo innato de la personalidad ni un don concedido por el mero hecho de ser padre, madre o docente; es una competencia que se construye y se perfecciona con la práctica reflexiva.
- Belén: Lo más importante es el ejemplo y ser consciente de que ser padre implica la responsabilidad de acompañar a un nuevo ser humano para que sea una persona responsable, funcional y afectiva, y tenga herramientas para manejarse en la vida. Además, es importante reflexionar sobre nuestra función y cuestionar patrones adquiridos, porque algunas de las formas en las que nos educaron ya no sirven para el mundo actual.
El taller se centra en la función educativa de los adultos de referencia. ¿Qué necesita un adolescente de ellos?
- M: Durante la adolescencia, el cerebro y la identidad del joven están atravesando una de las reestructuraciones más complejas de la vida. Necesitan adultos que se autorregulen emocionalmente, empáticos y coherentes que ejerzan de ancla en medio de su propia tormenta emocional.
- B: Un adolescente necesita una mirada comprensiva y compasiva. A veces los adultos pensamos que los adolescentes son difíciles, cuando en realidad están atravesando un momento difícil, en una época complicada. Por eso necesitan un adulto que esté presente, un adulto que dé su opinión para que ellos puedan generar la capacidad de diferenciar lo que es interesante para su vida de lo que no lo es. También necesitan que se respete su tiempo y su proceso de crecimiento.
Hablan de tres pilares fundamentales: el vínculo afectivo, los límites y el acompañamiento emocional. ¿Por qué es importante que estén presentes?
- M: Estos tres pilares funcionan como los tres apoyos de una estructura. Si falla uno solo de ellos, todo el modelo educativo se tambalea y la relación con el adolescente se fractura. El adolescente necesita sentir «te quiero y te acepto incondicionalmente» (vínculo), «mientras sostengo este límite porque me importas y es mi responsabilidad» (firmeza) y «entiendo que te duela, te enfade o te frustre, y estoy aquí a tu lado para enseñarte a gestionarlo» (acompañamiento emocional). Es precisamente esa combinación la que ofrece la seguridad necesaria para desarrollar una madurez emocional sana.
- B: Lo primero es el vínculo emocional, porque sin un vínculo seguro, estable y coherente no se puede construir lo demás. El vínculo afectivo y el acompañamiento emocional son el alimento de la mente y del alma: necesitamos sentirnos queridos, cuidados, comprendidos y acompañados. A partir de ahí entran en juego los límites, que también son esenciales porque ayudan a entender qué es posible y qué no. Es importante que los adultos pongan límites y aporten orden, porque cuando no los hay aparece el caos.
¿Cuáles son los errores más habituales que cometen los adultos al intentar acompañar emocionalmente a un adolescente?
- M: La mayoría de los errores nacen de la propia ansiedad del adulto y de la prisa por solucionar los problemas. Intentar acompañar a un adolescente desde la reactividad o desde nuestros propios miedos nos lleva a caer de forma sistemática en cinco equivocaciones principales: minimizar o invalidar sus emociones, ceder a la «urgencia de la solución» y dar consejos no solicitados, tomarse la conducta del adolescente como algo personal, confundir empatizar con perder el límite e intentar razonar en plena tormenta emocional.
- B: A veces hacemos las cosas por ellos, intervenimos demasiado en sus conflictos o invadimos espacios que necesitan para su intimidad. También tenemos que confiar en ellos y soportar no saberlo todo. Otro error es exigirles demasiado como si los hijos fueran un proyecto de lo que a nosotros nos gustaría que fueran.
«Un adolescente necesita una mirada comprensiva y compasiva»
¿Qué herramientas podrán llevarse las familias y el profesorado que participen en el taller?
- M: Quienes participen en la jornada se llevarán un conjunto de estrategias metodológicas y prácticas diseñadas para ser aplicadas tanto en el hogar como en el aula, entre ellas, la autorregulación emocional, el establecimiento de límites, la escucha activa y la reparación del vínculo tras el conflicto.
- B: Vamos a ofrecer algunas claves que puedan ayudarles a reflexionar sobre su función como adultos de referencia, pero también a valorar lo que están haciendo bien y a dejar de culpabilizarse porque no es fácil ser familia ni docente en 2026. Los niños y adolescentes no necesitan padres perfectos, sino padres presentes.
- Javier García, profesor de Educación Primaria: «Fai dez anos, a escola tiña máis claro que hoxe cales eran as súas funcións»
- Manuel Isorna y Belén Montesa, psicólogos: «Los adolescentes no necesitan padres perfectos, sino adultos presentes»
- «Comparámonos coa idea de realidade dos influencers e acabamos desmerecendo o que temos que contar»
- Ángel Carracedo, experto en xenética: «Todas as persoas deben ter as mesmas oportunidades de aprender e abrirse camiño na vida»
- Paula Carreiro, docente y miembro de AGAMPI: «Un entorno sensorialmente amable favorece el aprendizaje de todos»
- Sonia Camino y Rocío Paramá, educadoras: «El reto no es aprender a encontrar información, sino aprender a dudar de ella»
- Diez años después, ¿cómo han cambiado la educación?
- Iago Fonseca y María Pacín, codirectores de Litus Caleo: «Potenciar el talento no debe entenderse como conceder privilegios a determinados alumnos»