X Foro de Educación
Para enseñar y educar no se puede dejar de aprender
El Foro de Educación se consolida como un espacio para compartir experiencias y reflexionar sobre los desafíos educativos actuales

Un momento de la pasada edición del Foro de Educación / FdV
Lucas tiene 18 años, síndrome de Angelman y mucho que decir. No habla de forma oral, pero habla. Dice «mamá, te quiero mucho», pide Netflix o YouTube, protesta cuando está cansado y ha hecho suya una frase que en casa se repite a menudo: «Houston, tenemos un problema».
Lo hace a través de un comunicador, una especie de iPad con pictogramas, palabras y frases que le permiten nombrar lugares, pedir planes, expresar emociones, bromear o elegir cómo quiere llamar a las cosas. Esa herramienta le dio voz, pero también confirmó algo que Paula, su madre, llevaba tiempo intuyendo: Lucas entendía mucho más de lo que otros habían sido capaces de ver.
Durante años, Paula sintió que demasiadas personas hablaban por él, daban por hecho hasta dónde podía llegar o lo miraban antes como diagnóstico que como niño. El diagnóstico llegó cuando tenía dos años y medio. Al principio fue «como un respiro», porque por fin había un nombre para lo que le pasaba. Con el tiempo, sin embargo, aquel nombre también se convirtió en un límite. «Una vez que tienes un diagnóstico, te dan el caso por perdido», resume.
Paula no aceptó esa mirada. Buscó terapias en las que no tuviera que limitarse a entregar a su hijo y esperar al otro lado de una puerta, sino donde pudiera entrar, aprender y participar. Su salón se convirtió en una sala de trabajo. Necesitaba saber si Lucas recordaba, si entendía, si podía avanzar. Y empezó a comprobar que sí. «Este tío se entera de todo», pensó entonces.

Un momento de la pasada edición del Foro de Educación.
Después llegaron la comunicación aumentativa y alternativa, la alfabetización y la lectoescritura. Paula se formó para entender mejor a Lucas y descubrió avances que nadie había previsto. Aprendió que no tener habla oral no significa no tener voz. «Tiene mucho que decir, pero hay que entenderlo», defiende.
En esa carrera de fondo apareció el Foro de Educación, el mayor evento educativo del noroeste que organiza FARO. Paula llegó «de casualidad», mientras estaba inmersa en todo lo relacionado con los comunicadores de alta tecnología que hoy utiliza Lucas. Iba con una necesidad muy concreta: seguir aprendiendo y saber en qué punto estaba la educación.
El foro le sirvió para escuchar otras miradas, contrastar experiencias y crear sinergias con personas que también buscaban respuestas desde la educación y la inclusión. Allí conoció además a AGAMPI, una asociación que trabaja por la mejora de la inclusión del alumnado en general y del alumnado con necesidades especiales.
Para Paula, la formación es una herramienta para entender, debatir, derribar barreras y sostener una certeza que considera irrenunciable: «Creer que él puede».
La experiencia de Paula conecta con una idea que atraviesa el Foro de Faro Educa desde sus primeras ediciones: la necesidad de seguir aprendiendo para acompañar mejor. No solo desde la familia, sino también desde las aulas. Mónica lo sabe bien. Conoció el foro a través de Faro de Vigo, periódico del que su padre, Antonio, es suscriptor desde hace años, y se animaron a acudir juntos. Desde entonces, asegura, ha asistido prácticamente a todas las ediciones, tanto a las conferencias como a los talleres.
Lo que la hace volver cada año es, sobre todo, la posibilidad de «escoitar a persoas que son referentes no mundo da educación», pero también algo que va más allá del programa: «hai moi boa enerxía e sempre se producen encontros con outros compañeiros e antigos alumnos». Para ella, los talleres permiten conocer experiencias cercanas, abrir la mente y llevar nuevas ideas a la práctica docente. «A formación e o feito de compartir experiencias é vital nesta profesión», defiende. Acompañar, añade, requiere intuición y cariño, pero también recursos para ampliar la mirada y renovar el compromiso con la educación.
En un contexto en el que a menudo se habla de una infancia «malcriada» o de una «generación de cristal», Mónica cree que el foro ayuda a mirar de otra manera a niños y jóvenes, pero también a revisar el papel de los adultos. «Ás veces somos nós os que temos que cuestionar as nosas prácticas tamén», señala. Ver el Auditorio Mar de Vigo lleno durante el fin de semana del foro es, para ella, «un bo pulo para o resto do ano»: una forma de renovar la esperanza y recordar que la educación también se sostiene en comunidad.
A su lado está Antonio, su padre. Ya estaba jubilado y tenía la posibilidad de acudir a un encuentro sobre educación, un ámbito que siempre le interesó «por responsabilidad familiar y por vocación a la enseñanza». Desde entonces, ha asistido a todas las conferencias y a dos talleres en cada edición.
Su motivación principal es mantenerse al día y escapar de una idea que considera insuficiente: que nada cambia o que lo bueno está en el «porque siempre se ha hecho así». Para Antonio, educar exige una alianza entre familias y profesionales. «El éxito en la formación está en la importancia de una buena comunión entre las familias y los profesionales de la enseñanza, y la puesta al día de ambos, ya que de ellos depende el futuro de esas nuevas generaciones», concluye.
Lo mejor de esta década
El Foro de Educación alcanzará este septiembre su décima edición y lo hará con una programación que mira atrás para recoger lo mejor de la última década. La cita, prevista para los días 18 y 19, volverá a reunir ponencias y talleres dirigidos a madres, padres, familiares y docentes que buscan formarse y sentir que no están solos ante lo que ya están transitando y lo que pueda venir.
Durante dos jornadas, el foro abordará algunos de los grandes retos que atraviesan hoy la educación, dentro y fuera de las aulas: la diversidad, la convivencia, la salud mental, la tecnología, la adolescencia, la educación afectivo-sexual, la igualdad o los cambios que viven los centros educativos. La programación contará con la participación de AGAMPI, Miguel Lois, Pedro Feijoo, Priscila Retamozo, Amada Traba, Manuel Isorna, Belén Montesa, UVIGO, Litus Caleo, Javier García García, Martín Camba, Ángel Carracedo, Patricia Fernández, Sonia Camino, Rocío Paraná, la Consellería de Educación y la Fundación Sergio Villar. También estarán Jesús Guillén, Anna Forés, David Bueno, Marian Moreno, Son das Flores, Chema Lázaro y Antonio Rial Boubeta.
Diez ediciones después, el Foro de Educación mantiene intacta su esencia: para enseñar y educar no se puede dejar de aprender.
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