Era un militar con gran experiencia, curtido en las batallas de Trafalgar y Bailén. Llega a Vigo el 21 de marzo, y releva a Almeida en el mando del asedio.

Es ascendido a coronel para acabar con los reticencias de Chalot a rendirse ante paisanos o militares de menor graduación. Da un ultimátum a los franceses para que se abandonen las armas, se une a las fuerzas de Cachamuíña y Almeida; juntos encaran la batalla y firma la capitulación gala.