• Los padres son los primeros educadores. La familia es el ámbito propio para el desarrollo de la persona, donde se adquieren los valores y actitudes fundamentales. El colegio colabora con los padres y las madres en la educación de sus hijos.

• Educación personalizada.  Se fundamenta en las cualidades que a cada persona le permiten mejorar. La tarea del colegio es ayudar a descubrir a cada alumna y a cada alumno lo mejor de sí mismo, y a llevar a cabo su propio proyecto personal de vida. Los profesores promueven el aprendizaje autónomo (independiente o cooperativo), de sus alumnos, para que progresivamente sean capaces de planificar y controlar su propio aprendizaje.

• Educación integral. Educar a la persona es atender a la totalidad del ser humano, no como simple yuxtaposición de diferentes aspectos, sino como una acción educativa unitaria que respeta la singularidad de cada persona.

• Educación diferenciada, como opción pedagógica que facilita, especialmente a determinadas edades, atender de forma más adecuada a los distintos estilos y ritmos de aprendizaje de alumnas y alumnos.

• Educación en igualdad, que conlleva la valoración de cada persona sin estereotipos sexistas, la interiorización de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y la consideración de la contribución de ambos al desarrollo de la historia, haciendo visibles el trabajo y las aportaciones de las mujeres.

• El profesor como educador, que no solo enseña y aporta conocimientos, sino que procura ayudar a sus alumnos a desarrollar sus capacidades y aptitudes. En este sentido, la orientación académica personal corresponde a todos los profesores, a cada uno en las materias que imparte.

• La importancia del ambiente educativo, como elemento que favorece la formación integral de los alumnos y que le facilita sentirse apoyado, estimado y respetado como persona. El aula es un ámbito agradable que favorece el aprendizaje, el desarrollo de las aptitudes de los alumnos y el ejercicio de las virtudes. El profesor contribuye con su actitud positiva hacia los alumnos reconociendo su esfuerzo y sus logros, animando a mejorar lo que pueda hacerse mejor.

• El colegio es una comunidad de aprendizaje donde padres, profesores y alumnos comparten objetivos y modos de lograr la finalidad educadora del proyecto. La participación, la cooperación y el trabajo en equipo definen la acción educadora de los colegios de Fomento.

• Evaluación formativa, que permite descubrir los logros y los aspectos mejorables en el proceso de aprendizaje.

• Responsabilidad individual y colectiva. El esfuerzo por mejorar siempre va unido a la mejora y colaboración con los demás que, en los colegios, se promueve a través del trabajo cooperativo, los encargos, la participación en los Consejos de Curso y en las actividades de solidaridad y voluntariado.   

• Dimensión orientadora del trabajo del profesor. La orientación académica personal corresponde a todos los profesores, a cada uno en las materias que imparte. Si todo profesor realiza una función orientadora de sus alumnos a través de su labor diaria, es obvio que ha de manifestarla sobre todo en lo que se refiere al aprendizaje de la materia que enseña, con un seguimiento personalizado de cada alumno. • Convivencia escolar. Entendemos la convivencia escolar como la educación en el dominio de sí mismo, para ajustar la conducta al trabajo y a la convivencia propias de la vida escolar, no como un sistema de castigos o sanciones que se aplica a los alumnos que alteran el desarrollo normal de las actividades escolares. El respeto, la ayuda desinteresada a los compañeros, el orden y las buenas maneras precisan que los alumnos acepten unas normas básicas de convivencia y se esfuercen por vivirlas. El buen clima de un colegio no se improvisa, es cuestión de coherencia y constancia.

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Visita del CPR Las Acacias, curso 2016-2017


Alumnos del CPR Las Acacias con su profesora