El contenedor que transforma nuestros residuos en compost
Ha sido una de las últimas incorporaciones al sistema de reciclaje municipal y ya está presente en casi todas las calles de la ciudad. Su uso es muy diferente al de los otros depósitos y además, solo se puede abrir con la tarjeta PassVigo

El contenedor de tapa marrón ya es uno más en nuestras calles, ¿te habías fijado? / FDV
Los escolares vigueses tienen muy claro cómo se recicla. Los envases de plástico van al contenedor amarillo; el vidrio, al verde y el papel y el cartón, al azul. También está el depósito para las pilas usadas o el de los restos de aceite doméstico, y seguro que a ninguno de los sagaces reporteros de Faro da Escola les ha pasado inadvertido un contenedor que hasta hace unos años no existía en nuestras calles, el de tapa marrón.
Desde fuera podría parecer igual que el resto de contenedores, pero si uno se acerca puede ver que es muy diferente. En primer lugar, por su método de apertura: se activa acercando la tarjeta PassVigo a un sensor situado en el contenedor, que suena y emite una luz verde para indicar que está abierto.
¿Qué tiramos aquí?
El contenedor marrón está destinado a residuos orgánicos con el objetivo de transformarlos en compost. Por eso, para tirarlos aquí se deben utilizar exclusivamente bolsas compostables, no vale ningún otro tipo de envase.
Este contenedor es el destino de los restos que se generan en la preparación de las comidas, tanto crudas como cocinadas, y cualquier sobrante de las mismas. Las cáscaras de huevo, las mondas de patatas y frutas, los restos de café molido o los restos de infusiones van a parar aquí, así como los tapones de corcho, pequeños restos vegetales, papel de cocina sin tintes, restos de pan, cáscaras de frutos secos y conchas de mariscos.
El objetivo es dar una segunda vida a ese tipo de residuos, obteniendo un abono natural y de calidad que se pueda utilizar tanto para la agricultura como para la jardinería. ¿No es genial poder contribuir con nuestros deshechos a emplear menos productos químicos en el campo y cuidar la salud de nuestros huertos y plantas? ¡Y es tan fácil como depositarlos en ese contenedor marrón que queda al lado de casa!
Precisamente porque su destino final es volver a la tierra, la lista de cosas que no se pueden tirar en este contenedor es estricta. Desperdicios como ceniza o colillas, pañales, compresas u otros productos higiénicos, excrementos de los animales de compañía o los restos de barrer no pueden terminar en el marrón. Su lugar correcto es el contenedor general, el de siempre. Tampoco se pueden tirar pelos, papel de aluminio, cualquier tipo de envase o plásticos (ni comida envasada) ni textiles.
Por una ciudad mejor
El Concello de Vigo y FCC Medio Ambiente, entidades patrocinadoras del proyecto Faro da Escola, pretenden contribuir con los contenedores marrones a que la ciudad sea más sostenible y aprovechar nuestros residuos para algo mejor. Los primeros de esta categoría aparecieron en Navia y en Coia en el año 2020 como parte de un proyecto piloto y, progresivamente, se han ido instalando en el resto de los barrios.
El reciclaje es uno de esos temas estrella en los colegios y seguro que en la décimo primera edición de Faro da Escola, actualmente en curso, podemos leer muchos trabajos al respecto. ¿Prepará algún pequeño reportero un artículo sobre su experiencia con el contenedor marrón? Esperamos con ganas poder tener ya entre manos los periódicos escolares y descubrir todo lo que nos cuentan.
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