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"Maximiza" tu apariencia y triunfarás: así afecta la presión estética a los chicos adolescentes

Términos popularizados en foros de internet y gurús en redes revelan un modelo de masculinidad «irreal» que llega a promover prácticas tan extremas como golpearse la mandíbula para 'estilizarla'

Adolescente en el gimnasio en una imagen de archivo.

Adolescente en el gimnasio en una imagen de archivo. / Envato

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Cada vez oímos hablar más de la "manosfera", la red informal de creadores y usuarios dedicados a promover discursos reaccionarios en redes sociales. El estreno de la serie Adolescencia en 2025 suponía el empujón definitivo para que estos temas asomaran en la conversación pública, alertando a familias y educadores.

Lo cierto es que dentro de la "manosfera" existen diversas comunidades y, aunque comparten valores como el antifeminismo o la obsesión por la "identidad masculina", poseen matices diferentes. Una de las que más está dando que hablar estos meses es la subcultura "looksmaxing" o "Lookmax".

En este tipo de comunidades, los usuarios están centrados en «maximizar» el atractivo físico a través del cuidado personal, el ejercicio y, a veces, procedimientos extremos como "martillearse" la mandíbula para lograr un aspecto supuestamente más anguloso. Y si esto ha saltado a los medios generalistas es, en parte, por uno de sus prescriptores, Braden Peters, más conocido como Clavicular.

Hace un mes, este joven británico de 20 años tuvo que ser hospitalizado por una presunta sobredosis durante un streaming. Esto propició que su imagen (y lo que promueve) se extiendese más allá de su comunidad. Entre algunas de sus prácticas, por ejemplo, ha contado que se inyecta testosterona desde los 14 años.

Pero más allá de lo impactante de sus declaraciones—que habría que comprobar cuántas son reales y cuántas simples provocaciones—, lo que subyace de estos discursos es algo mucho más simple: la presión estética ya no es solo "cosa de chicas".

Al gimnasio antes de ir a clase

Sin ánimo (ni capacidad) de hacer un estudio sociológico riguroso, pero con el objetivo de comprobar si el "looksmaxing" ha aterrizado entre los adolescentes gallegos, desde FARO EDUCA pasamos un cuestionario a 20 jóvenes de entre 15 y 17 años. A la mayoría le suenan algunos términos.

Todos estos chicos coinciden en que las redes sociales no muestran cuerpos ni estilos de vida realistas. Muchos admiten que esto está repercutiendo en su autopercepción. Daniel, de 17 años, declara: «Siempre promueven los mejores cuerpos, las mejores caras. Al ver esto sabes que no puedes ser como ellos». Otro joven de 16 años, que prefiere no dar su nombre, responde: «La verdad es que suelo compararme bastante con otros hombres y suelo tener referentes de lo que "quiero llegar a ser" o cómo quiero percibirme"».

«Suelo compararme bastante con otros hombres y suelo tener referentes de lo que "quiero llegar a ser"»

Joven de 16 años, anónimo

«En redes parece que si no entrenas estás haciendo algo mal o algo así», escribe uno de los encuestados, de 15 años, cuando les preguntamos si últimamente han sentido presión por hacer deporte.

La psicóloga educativa Alba Fernández, especialista en trastornos del comportamiento alimentario, asegura que «es una realidad» que los menores están más concienciados con la salud y acuden más al gimnasio. También lo percibe Jose Manuel Pereira, gerente del Gimnasio Arenal en Vigo, que confirma un incremento a partir de la pandemia.

Hace unas semanas, impartiendo unas charlas para alumnado de 3º de la ESO, Alba Fernández escuchó con sorpresa que muchos de los estudiantes asistían al gimnasio antes de ir a clase, a las siete y media de la mañana, sin ser deportistas de alto rendimiento. «Es muy común ver a adolescentes en las salas de pesas de los gimnasios, casi cualquier día o a cualquier hora», cuenta la terapeuta, «a veces observamos en consulta que les exigen casi a los padres que les dejen acceder».

El cuerpo "ideal"

Según datos recientes de la Sociedad Española de Cirugía Plástica y Estética, está aumentando el interés entre los varones por estas intervenciones, si bien quienes se someten a ellas siguen siendo, en el 85% de los casos, las mujeres. De acuerdo con informaciones publicadas en el último año en la revista oficial del Consejo General de la Psicología en España, tambien hay un porcentaje cada vez mayor de hombres que padecen trastornos alimentarios.

Esta es la imagen que genera ChatGPT al pedirle una recreación realista de realista de un "Chad", el prototipo de belleza masculina de la manosfera.

Esta es la imagen que genera ChatGPT al pedirle una recreación "realista" de un "Chad", el prototipo de belleza masculina de la manosfera. / Imagen creada con IA

El nutricionista Ricardo Estévez señala a FARO EDUCA que atiende a pacientes cada vez más jóvenes, con edades a partir de los 12 años. Buscan «verse más grandes, aumentar masa muscular y perder grasa a la vez». Y es que el canon de belleza masculino se basa en un cuerpo musculado, definido, a lo que la comunidad "Lookmax" suma otros puntos a tener en cuenta, como la mandíbula, la postura corporal o el cuidado de la piel.

«Muchos vienen para mejorar su rendimiento en competiciones deportivas, aunque a veces ya se nota cierta preocupación estética, especialmente en chicos adolescentes que dejan de comer ciertos alimentos por miedo a engordar o porque tienen prejuicios contra alimentos como los hidratos de carbono», explica Estévez.

«Tener una buena composición corporal puede ser positivo para la salud, pero eso no significa tener un cuerpo idealizado ni unos abdominales marcados»

Ricardo Estévez

— Nutricionista

Asimismo, detecta que los menores están expuestos a creadores de contenido que «usan su cuerpo como reclamo para vender códigos de descuento y productos», como suplementos nutricionales. «Cada día estamos más envueltos en un mercado y una industria que solo tiene por objetivo enriquecerse a costa de nuestras necesidades, que muchas veces no tenemos y nos acaban creando», añade la psicóloga Alba Fernández.

«Tener una buena composición corporal puede ser positivo para la salud, pero eso no significa tener un cuerpo idealizado ni unos abdominales marcados. Muchas veces ese ideal está muy lejos de la realidad», reconoce el nutricionista.

Glosario de términos «looksmaxing»

  1. Mewing: Técnica viral en redes que consiste en colocar la lengua contra el paladar para conseguir, supuestamente, modificar la estructura facial y definir la mandíbula.
  2. «Chad» o «Gigachad»: Arquetipo del hombre con el máximo atractivo físico posible: características hegemónicas (mandíbula marcada, simetría facial, buena estructura ósea), musculoso y con una alta confianza en sí mismo. El «looksmaxing» tiene como meta ser así. Su equivalente femenino es «Stacy».
  3. «Mogging»: Proviene del acrónimo «AMOG» (Alpha Male of the Group) y define el fenómeno mediante el cual una persona, debido a su actractivo físico y a su presencia, eclipsa al resto, haciéndoles ver o sentir inferiores.
  4. «Canthal tilt»: Ángulo formado entre la esquina interna del ojo, cerca de la nariz, y la esquina externa. Según estas comunidades, el grado de inclinación de este ángulo influye en la armonía facial y, por tanto, en el atractivo.
  5. «PSL scale»: Sistema de calificación para evaluar el atractivo de los individuos, generalmente en una escala del 1 al 10, basándose en la simetría, proporciones y armonía facial. Aquí aparecen categorías como «Chad», «Stacy», «LTN» (’Low Tier Normie’, personas con una falta de atractivo «normal») o «Subhuman» (descalificativo para referirse a aquellos que consideran carentes de todo atractivo).

¿Estar mejor o miedo al rechazo?

En las comunidades lookmaxxing, el objetivo de la "mejora" física no es atraer al género contrario (al menos no de forma directa, y asumiendo que sus seguidores son heterosexuales), sino alcanzar una versión optimizada de uno mismo.

El entrenamiento de fuerza, si está «bien guiado, bien orientado y bien planteado», es recomendable a cualquier edad, explica el dueño del Gimnasio Arenal. Con todo, reconoce que plantear el deporte como salud es algo que se va adquiriendo con los años. En la adolescencia prima el «verse mejor físicamente».

Aadolescente aplicándose una crema facial, en una imagen de archivo.

Aadolescente aplicándose una crema facial, en una imagen de archivo. / Envato

«Sabemos y conocemos que hacer ejercicio físico puede ser un factor de protección de la salud física y mental. El problema es cuando lo hacemos de manera obsesiva para gustar y encajar, obviando tiempos de descanso o lesiones», observa la terapeuta.

Los chavales encuestados por FARO EDUCA cuentan que practican deporte para sentirse mejor, pero en sus respuestas traslucen ideas más profundas en torno a qué significa eso para ellos. Iván, de 17 años, dice que «un buen físico te ayudará en el día de mañana y te hará ser más respetado». Respeto, validación. Los jóvenes saben que nuestra sociedad sitúa la belleza como una meta, un fin que traerá una recompensa social (o incluso económica).

Sin embargo, como reflexiona el nutricionista Ricardo Estévez, «el valor de una persona va mucho más allá de su aspecto físico o de la aceptación social. Todos tenemos cuerpos distintos y deberíamos aprender a valorar esa diversidad». Empezando por los adultos. «Debemos tomar mucha conciencia de ello y tratar de ser un modelo apropiado y realista con pensamiento crítico», concluye la psicóloga Alba Fernández.

Consejos para entrenar (el amor propio)

Querernos a nosotros mismos, reconoce la especialista Alba Fernández, «es un proceso complejo que se va gestando poquito a poco» y en el que influye mucho lo que se ve en casa. «Aprendemos a querernos como nos quieren y, por desgracia, en muchas ocasiones no siempre partimos de la misma base segura, aunque es algo que podemos revertir», subraya.

Alba Fernández, psicóloga: «El problema del ejercicio físico es cuando lo hacemos de manera obsesiva para gustar y encajar».

Alba Fernández, psicóloga: «El problema del ejercicio físico es cuando lo hacemos de manera obsesiva para gustar y encajar». / FdV

El primer consejo que la terapeuta traslada a los adolescentes es «que se conozcan y que se respeten». «Que se valoren más allá de su aspecto físico e indaguen en cómo se desarrollan en otros roles y ámbitos, que conozcan sus aficiones, sus intereses, sus talentos, y también sus debilidades», profundiza. «El conjunto de todas estas variables es lo que nos hace humanos, diversos y únicos».

Además, recomienda «hablarse desde la autocompasión», siendo amables y respetuosos consigo mismos, y «que aprendan a habitar su cuerpo», respetando sus ritmos, sus necesidades y todo lo que les permite hacer.

Por último, Fernández apela al sentido crítico y al cuidado con el contenido en redes sociales: «Que nos les regalen su tiempo, que sigan perfiles realistas y diversos, que sean conscientes que muchos perfiles solo se muestra su "mejor versión" que es ideal pero no real, que amplíen su rango de contenido y que este no se limite al culto al cuerpo o a la perfección».

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