OPINIÓN
Cynthia Santacruz, psicoterapeuta: «Nuestra generación tiene una cuenta pendiente con la educación emocional»
La psicoterapeuta especializada en trauma y vínculos afectivos reflexiona en primera persona sobre lo que se esconde detrás de la conducta de los menores "difíciles"

Cynthia Santacruz, psicoterapeuta especializada en trauma emocional y vínculos afectivos. / FDV
Cynthia Santacruz*
«Se porta mal», «es imposible», «no atiende», «siempre desafía», «quiere llamar la atención». Los adultos solemos apresurarnos a etiquetar las expresiones del malestar infantil. Sin embargo, cada vez que señalamos a un niño como malo, raro o problemático, nos alejamos de la posibilidad de comprender qué le ocurre realmente.
Una de las mayores confusiones en la crianza y la educación es creer que todo empieza y termina en lo visible. Pero lo que observamos es sólo la punta del iceberg.
Debajo de la rabia, la impulsividad, la pasividad o la desconexión suele existir un sistema nervioso intentando resolver algo que todavía no puede explicarse con palabras. Porque cuanto más pequeños e inmaduros somos, menos palabras tenemos, y la conducta se convierte en el mensajero y el cuerpo en el escenario.
Nuestra generación tiene una cuenta pendiente con la educación emocional. Aprendimos cómo funciona la respiración, la digestión o el aparato circulatorio, pero nadie nos enseñó cómo funciona el gran órgano de gestión de la vida: el cerebro. El sistema nervioso se desarrolla de abajo arriba: primero las funciones corporales, después las emocionales y finalmente las capacidades reflexivas. Para poder atender, tolerar la frustración o calmarnos, antes alguien tuvo que sostenernos con calma y presencia en sintonía.
Por eso la regulación emocional de la infancia suele reflejar también el estado de regulación de su entorno. Cuando aparecen dificultades, quizá la pregunta no debería ser «¿por qué hace esto?», sino «¿qué está intentando expresar?» o «¿qué necesita para sentirse seguro?».
A veces el malestar tiene que ver con el presente: tensión familiar, exceso de estímulos, falta de estructura o imprevisibilidad. Otras veces responde a experiencias que comprometieron el desarrollo: un parto traumático, duelos, inseguridad emocional o contextos donde hubo demasiado estrés para la etapa evolutiva.
Por eso muchas reacciones difíciles no son actos de maldad ni manipulación. Son estrategias de supervivencia. Hay quienes atacan porque viven en alerta, quienes se desconectan porque sentir resulta demasiado doloroso y quienes necesitan controlarlo todo porque dentro sienten caos.
Entender esto no significa eliminar límites ni justificar cualquier comportamiento. La contención y las estructuras son fundamentales para ofrecer un marco estable de desarrollo. Pero no es lo mismo corregir desde la crítica que acompañar desde la comprensión.
Porque cuando un adulto logra mirar más allá del síntoma, deja de entrar en guerra y de ponerse frente al niño para convertirse en parte de la solución, situándose junto a él. Y entonces puede hacerse, con interés y disponibilidad, la pregunta verdaderamente importante: si esto que haces es la solución… ¿cuál es el problema?
- Sargento Matanza, el militar que hará el salto de precisión en paracaídas el Día de las Fuerzas Armadas: «Me tiro una media de cinco veces al día»
- La Xunta recomienda mascarillas y gafas en la calle ante la llegada de partículas en suspensión del Norte de África
- Olalla, acogedora de dos hermanos con dedicación exclusiva: «Ni lo haces por ti ni por trabajo o vocación, es una forma de vida»
- Los científicos alertan de que el megayacimiento de gas entre Mauritania y Senegal, la infraestructura más profunda de África, pone contra las cuerdas a la pesca
- Una boda de altura, mucho baile, visita a Urgencias y una luna de miel sobre ruedas
- El Día de las Fuerzas Armadas en Vigo, minuto a minuto
- Armón Vigo se estrena en buques militares con la botadura del «HMS Sälen», el primer barco para la Armada de Suecia
- Un vigués pide el indulto para su hermana, condenada en A Lama a seis años de prisión y diagnosticada de TEA tras los hechos