La «Afouteza» de los bomberos gallegos llega a hospitales y colegios para inspirar a los más pequeños
La asociación Bombeiros Afouteza acerca el oficio a los niños y transmite los valores de una profesión dedicada a ayudar

Bomberos Afouteza posando con niños para su calendario solidario. / Laura Di Prospero
«Afouteza», una palabra asociada a la valentía, al coraje y a la determinación, da nombre a una asociación de bomberos dedicada a trasladar a la sociedad los valores que definen su profesión. El nombre no fue casual. Tras descartar otras propuestas, el término, popularizado por el RC Celta, acabó imponiéndose entre todos los miembros de Bombeiros Afouteza. «Es lo que queremos transmitir a la ciudadanía y a los niños: valentía, coraje y determinación ante las circunstancias de la vida», explica Óscar Martínez Vila, presidente del colectivo.
Desde entonces, «Afouteza» dejó de ser únicamente una palabra para convertirse en la ideantidad de un grupo formado hoy por más de 50 bomberos de distintos parques de Galicia: Vigo, Pontevedra, O Morrazo, O Porriño, Ponteareas, Ribadumia, Vilagarcía, Ourense, Santiago o A Coruña. Martínez Vila resume así su espíritu: «Somos conscientes del heroísmo que transmitimos con nuestro traje, pero somos personas normales que tenemos una profesión singular basada en ayudar a la ciudadanía y colaborar con la sociedad».

Bombeiros Afouteza para su calendario solidario. / Laura Di Prospero
La asociación nació alrededor de 2017, cuando varios bomberos que colaboraban de forma esporádica con el programa de animación hospitalaria Sonrisas por Tiritas comenzaron a visitar el Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo. Aquellas visitas, que inicialmente realizaban de manera puntual, terminaron tomando forma con la creación de Bombeiros Afouteza, impulsada por David Campos junto a Diego García, Sergio Lamas y otros miembros del colectivo.
La relación con los niños ocupa el centro del proyecto. Los integrantes recorren el aula hospitalaria y las habitaciones de pediatría llevando juguetes, libros, pegatinas o calendarios solidarios. Hablan con los más pequeños, juegan con ellos y, a veces, incluso les ayudan con los deberes. Los cascos, los trajes y el material de intervención también forman parte de esas visitas: muchos niños aprovechan para probárselos y hacerse fotografías. «Les encanta», asegura Óscar sobre la reacción de los más pequeños.
La fascinación por los camiones, las sirenas o los equipos de protección suele ser la puerta de entrada, pero Bombeiros Afouteza intenta aprovechar esa atención para mostrar una imagen más amplia del oficio. «Que sepan que no solo apagamos fuegos o accidentes de tráfico», explica Martínez Vila. Durante las visitas hablan también de rescates en altura, inundaciones, fugas de gas, ascensores bloqueados o actuaciones durante temporales. «Tienen preguntas super creativas y originales». Hay una que, dice entre risas, nunca falla: «La de rescatar gatos».
La asociación extiende además su actividad a escuelas infantiles, colegios y campamentos, y organiza iniciativas como su calendario benéfico anual junto a entidades como Bicos de Papel, Galiclown, UnacuraparaMauri u ONG DaMan. También colaboran en recogidas de alimentos y otras jornadas solidarias a lo largo del año.

visita de los bomberos a un colegio. / Laura Di Prospero
Más allá de la parte más espectacular del trabajo, la asociación busca transmitir valores como la humildad, el respeto o la importancia de ayudar a quien lo necesite. También enseñan cuestiones prácticas: cuándo llamar al 112, cómo actuar en una emergencia o la necesidad de mantener la calma en situaciones de estrés.
Hay mensajes que repiten especialmente. Uno de ellos tiene que ver con las personas mayores que viven solas. Martínez Vila reconoce que las intervenciones para acceder urgentemente a viviendas de ancianos que han sufrido caídas o problemas de salud han aumentado «muchísimo» en los últimos años. Otro, añade, es el cuidado de la salud mental: «Solemos remarcar el cuidarse mentalmente, buscar ayuda cuando te veas sobrepasado».

Bombeiros Afouteza. / Laura Di Prospero
Acostumbrados a intervenir en situaciones críticas y muchas veces trágicas, esta experiencia también les ha cambiado a ellos. «Aprendemos a ver las cosas con más facilidad, con más simplicidad», reconoce el presidente de Bombeiros Afouteza, que considera que la asociación les ha enseñado algo que el propio oficio rara vez permite: «Pararnos más, ser más cercanos y charlar tranquilamente con la gente».
Lejos de plantearse crecer sin límite, el objetivo de la asociación pasa por mantenerse. «No buscamos crecer sino continuar. Mantenernos es un gran logro», resume Martínez Vila. Continuar visitando hospitales, colaborando con otras entidades y aportando, como él mismo define, «nuestro granito de arena».
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