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Cousiñas, la escuela de cocina de Pontevedra que enseña mucho más que recetas: «Muchos niños no saben identificar alimentos básicos»

Cocinar es una actividad llena de beneficios educativos para los más pequeños. Ponen en práctica conocimientos de matemáticas, descubren nuevos sabores y refuerzan su autonomía personal

El alumnado de Cousiñas en plena faena en la cocina.

Rafa Vázquez

Nuestros hábitos evolucionan al tiempo que cambia el mundo en el que vivimos. La cocina es un ejemplo claro. Cada vez pasamos menos tiempo en los fogones; tiramos más de precocinados, elaboraciones rápidas o pedidos a domicilio. Pero cocinar es más que juntar ingredientes, como enseñan desde hace casi cinco años en la escuela de cocina Cousiñas, en Pontevedra.

Su fundadora, Nieves L. Martín, estudió cocina, aunque siempre le llamó la atención la enseñanza. Después de trabajar en el mundo de la hostelería, con los horarios que este sector conlleva, y después de dar a luz a su primera hija, tomó la decisión de unir ambas pasiones en un mismo proyecto.

Así nació Cousiñas, una escuela que, a pesar de ser para todos los públicos, sus principales usuarios son los niños. «Antes de abrir probé mucho con mi hija, que ahora tiene seis años, y vi la estimulación que les aporta la cocina, desde manipular ingredientes, los olores, el aprendizaje e incluso el conocimiento nutricional», cuenta.

Alumno cocinando en Cousiñas.

Alumno cocinando en Cousiñas. / Rafa Vázquez

Cada semana pasan por la escuela decenas de niños para disfrutar de una actividad extraescolar algo diferente. «Hay actividades de cocina en los colegios, pero no con este formato. Nosotros buscamos que cada alumno participe activamente en la elaboración», explica Martín. Las instalaciones están divididas en varias estaciones de trabajo, equipadas individualmente con hornillos de vitrocerámica, campana extractora, horno y espacio para dejar volar la imaginación entre tablas de cortar, vasos medidores y espátulas. Casi como un plató de Masterchef en miniatura.

No solo es técnica

El alumnado más pequeño de Cousiñas tiene dos años y acude acompañado de un adulto. En las extraescolares, las edades oscilan entre los cuatro y los diez. Las familias buscan un poco de todo cuando anotan a sus hijos. En parte, que se entretengan durante una hora y media y lo pasen en grande, pero también influye el factor didáctico.

Tal y como comparte Nieves, muchos padres y madres ven la cocina como una herramienta educativa: «No solo aprendemos a cortar y todas esas cosas. Por ejemplo, trabajamos matemáticas con las básculas y practicamos la lectura y la escritura con las recetas».

mini chef cousiñas

¡No hay receta que se les resista a estos niños! / Rafa Vázquez

A veces también practican inglés mediante vocabulario culinario o plantean preguntas enfocadas en cuestiones de alimentación y es que, según reconoce la cocinera, «muchos niños no saben identificar alimentos básicos». «Muchas familias van con prisa, no involucramos a los niños de pequeños en la cocina porque se cocina menos en casa y en muchas ocasiones, nos mal alimentamos. Todo esto hace que los niños no conozcan los alimentos», reflexiona.

Las sesiones en Cousiñas también ayudan a mejorar la relación con la comida y entrenar el paladar, a veces tan 'exquisito', de los más pequeños. «Si son pequeños y tienen en casa un trozo de calabacín en el plato pueden decir 'mamá, no me lo quiero comer', pero cuando lo preparan ellos mismos es diferente», expone la dueña de la escuela. «La semana pasada, por ejemplo, estábamos usando perejil, solo íbamos a coger las hojas para darle sabor a un plato de alubias. Los niños, para aprovechar la rama, se la estaban comiendo. Como lo preparan ellos no se cortan nada, prueban la mayoría de las cosas». Todo esto, además, fortalece su autonomía personal.

Para seguir cocinando en casa

Lo que cocinan los niños en Cousiñas se lo llevan a casa, para 'alegría' de las familias. Las recetas se organizan en bloques; por ejemplo, explica Nieves, estuvieron varias semanas trabajando solo con recetas basadas en legumbres.

Una alumna siguiendo una receta en Cousiñas.

Una alumna siguiendo una receta en Cousiñas. / Rafa Vázquez

Con los alumnos más mayores desarrollan proyectos como "Viajar por Europa", en el que cocinaron dos o tres platos típicos de distintos países. Ya han pasado por la gastronomía griega o la húngara.

El recetario completo queda después en sus manos para quien quiera repetir las elaboraciones en casa. Muchos lo hacen, como le consta a Nieves con las fotografías que recibe a menudo de las familias. «Una de las cosas que más han preparado fuera son unos bollos de canela que hicieron con Irene, la otra profe. Hay un niño que creo que los hace una vez por semana», cuenta con gracia.

Cousiñas demuestra así que la cocina es una herramienta educativa integral y además, forma a los niños en algo tan importante como la alimentación. La cuestión no es baladí, ¿acaso no somos lo que comemos?

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