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Terapia con animales: la asociación gallega Cocan demuestra que los perros mejoran la autoestima, la comunicación y la estimulación cognitiva de las personas

Esta organización realiza intervenciones asistidas con perros para mejorar el bienestar emocional, social y cognitivo de las personas; especialmente, de niños y adolescentes

Intervención de Cocan en el IES A Paralaia de Moaña.

Julio Santos Álvarez

Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre; un animal fiel y leal dispuesto a darlo todo por su cuidador. El trabajo que realizan desde la asociación gallega Cocan muestra que el mito es aún más verdadero: los canes pueden ayudar a las personas a mejorar su autoestima, su capacidad comunicativa o la estimulación cognitiva.

La organización nació en el año 2019 de la unión de varios profesionales del ámbito educativo, social y sanitario que ya contaban con experiencia previa en intervenciones asistidas con animales. Su misión era (y es) clara: utilizar el vínculo entre las personas y los animales como herramienta de intervención para mejorar el bienestar emocional, social y cognitivo de los individuos. Principalmente, su ámbito de actuación es la infancia y la adolescencia, pero también trabajan con otros colectivos.

 «Con niños y jóvenes se desarrollan proyectos relacionados con habilidades sociales, convivencia, animación a la lectura, gestión emocional o estimulación temprana», explican desde Cocan a FARO, «en el caso de las personas mayores, las intervenciones se centran en estimulación cognitiva, memoria, movilidad y bienestar emocional, además de fomentar la interacción social».

Por eso mismo, sus sesiones tienen lugar habitualmente en centros educativos, residencias de mayores o centros de educación especial. Una de sus últimas visitas fue al alumnado del IES A Paralaia, en Moaña.

Flexibilidad

Las intervenciones asistidas con animales son muy flexibles y permiten ajustarse a diferentes capacidades y ritmos de aprendizaje, detallan desde Cocan. 

Dos alumnos del IES A Paralia posan con los perros de Cocan.

Dos alumnos del IES A Paralia posan con los perros de Cocan. / Julio Santos Álvarez

Cada sesión es un mundo, pero siempre está presente un profesional del ámbito social, educativo o sanitario acompañado por el perro de intervención. Las actividades se adaptan al grupo y a los objetivos que se persiguen. Habitualmente, estos pasan por la mejora de la autoestima, el desarrollo de habilidades sociales, la estimulación cognitiva, la mejora de la atención y la motivación o el fomento de la empatía y el respeto.

«El perro actúa como facilitador del proceso, aumentando la implicación de los participantes», afirman desde la asociación.

Perros muy sociables

Cocan trabaja con un equipo de perros preparados específicamente para esta actividades; animales equilibrados, sociables y con gran capacidad de interacción con las personas.

De hecho, no cualquier can es elegido para acompañar este tipo de acciones. La selección se basa principalmente en su temperamento.

Las sesiones de Cocan tienen una duración limitada y siempre incluyen pausas de descanso.

Las sesiones de Cocan tienen una duración limitada y siempre incluyen pausas de descanso. / Julio Santos Álvarez

Como explican en Cocan, se valoran aspectos como «la sociabilidad», «la estabilidad emocional» y «la capacidad de adaptación a entornos con diferentes estímulos». Una vez cumplen esos requisitos, los perros pasan por un proceso de socialización y entrenamiento específico basado en refuerzo positivo.

A su vez, los profesionales de la asociación están formados para detectar el mínimo atisbo de malestar en los animales. Como por desgracia no pueden hablar, se atiende bien a su lenguaje corporal. Señales como cambios en la postura, evitación, tensión o disminución de la interacción pueden significar estrés. En ese momento, la actividad se detiene o el perro se retira para descansar.

«El bienestar de los perros es una prioridad. Las sesiones tienen una duración limitada y siempre incluyen pausas de descanso», detallan desde Cocan. «Fuera del trabajo, los perros conviven con sus guías y mantienen una vida equilibrada con ejercicio, juego y descanso».

Desde 2019 hasta hoy, la asociación ha podido comprobar el impacto del poder ‘perruno’. Tal y como cuentan, es habitual observar cómo niños con dificultades en la comunicación muestran mayor motivación para interactuar o expresarse cuando participan en estas intervenciones «porque la presencia del animal favorece la intención comunicativa, la atención y la interacción social».

El efecto también repercute en las personas mayores. Estar con estos animales suele estimular «la memoria, la conversación y la participación en actividades».

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