Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La IA creada por dos ingenieros asturianos que detecta a tiempo el malestar emocional en el aula

La herramienta Kanjo Emotion ha sido distinguida este año en los Premios Nacionales de Ingeniería Informática, dentro de la categoría ‘Humanismo y compromiso social’

Alumnos en el patio de un colegio, en imagen de archivo.

Alumnos en el patio de un colegio, en imagen de archivo. / E.P.

Según los estudios sobre acoso escolar y ciberbullying realizados por la Fundación Mutua Madrileña y la Fundación ANAR, los menores que viven una situación de acosotardan 13 meses de media en pedir ayuda.

Existen dos «filtros» de gran eficacia para detectar cuándo las cosas no van bien: el vínculo (cuando existe una relación de confianza que facilita hablar de lo que sucede) y la observación, tanto por parte de las familias como por parte de los docentes. Y es que, de acuerdo con las mismas fuentes, hay ciertos signos que pueden hacernos sospechar de que un menor está siendo acosado. Por ejemplo, si empieza a aislarse, si pone excusas para no ir al colegio o si le cambia el carácter.

Los ingenieros de software asturianos Yoni Blanco y Félix Trespalacios se propusieron crear una herramienta para introducir una tercera «palanca», la propia opinión del niño, con el objetivo de reducir en un 70% el tiempo de detección del malestar.

Hoy pueden decir que lo han logrado. Su software Kanjo Emotion acaba de ser reconocido en los Premios Nacionales de Ingeniería Informática, en la categoría de «Humanismo y compromiso social», y ofrece unos resultados prometedores en los centros educativos donde se aplica.

Tecnología social

Kanjo es una herramienta de evaluación emocional y autoprotección que recopila datos sobre el estado psicológico de los menores. El objetivo es visibilizar los casos internalizantes (aquellos en los que el malestar no se exterioriza) y poder actuar de forma precoz.

El funcionamiento, al menos a nivel práctico, es sencillo. Cada niño o niña registra dos veces al día -o, idealmente, tres- en una tablet o en un ordenador cómo se siente y cómo ha descansado la noche anterior. Como cuenta a FARO el CEO de Kanjo, Yoni Blanco, una vez se normaliza la dinámica, el proceso no dura más de un minuto.

Interfaz de Kanjo Emotions con las emociones básicas que debe registrar cada alumno.

Interfaz de Kanjo Emotions con las emociones básicas que debe registrar cada alumno. / FdV

El equipo de expertos que asesoró el diseño de Kanjo determinó qué emociones podían ser útiles para trazar un mapa emocional del aula (alegría, tristeza, ira, miedo, asco y calma) y añadió el «termómetro» del cansancio, por ser una variable con una alta influencia. La inteligencia artificial recopila e interpreta estos datos para ver la evolución y la tendencia emocional de cada niño. Cuando el patrón comienza a ser anómalo en un alumno, salta un aviso al tutor y al departamento de Orientación escolar, para que comprueben qué es lo que está ocurriendo.

Después de aplicar Kanjo durante dos años en centros educativos de la mano de Unicef, en la última evaluación del impacto del software se reveló que las tasas de verdad son del 81%. Es decir, los niños no mienten en sus registros, lo que ya está ayudando a detectar problemas mucho antes: la media es de 22 días.

Lo que se destapa no siempre son casos de acoso escolar, reconoce Yoni Blanco. «Si un colegio identifica entre el 5% y el 8% de situaciones de media, con Kanjo estamos entre el 20 y el 25%. Entonces, claro, los profesores se llevan sorpresas», explica. Un ejemplo muy común es el divorcio de los padres de un alumno o el nacimiento de un hermano; situaciones que impactan emocionalmente en los niños y que los centros descubren justo cuando se activa el aviso de Kanjo.

Voluntad y coordinación

Por supuesto, este software no es una herramienta mágica. Su eficacia depende de otras condiciones de la escuela. «Nos encontramos de todo, hay muchos niveles de cuidado y protección diferentes dentro de los colegios», analiza el ingeniero. Antes de implementar Kanjo evalúan tres variables en los centros.

Gráficos con los resultados que recopila Kanjo.

Gráficos con los resultados que recopila Kanjo. / FdV

Por un lado, la voluntad, que Blanco considera «fundamental». «Si no hay voluntad, los incluimos en un grupo donde trabajamos más la LOPIVI (Ley de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia) y la responsabilidad de cuidar», detalla. Otra variable es la coordinación; analizan cuál es la estructura de protección del centro y si perciben ciertas faltas, trabajan en ello antes de llevar Kanjo a las clases. La tercera es la mirada: ¿cómo se mira al niño cuando detectamos algo? ¿Nos preguntamos cuál es el origen de la ira o de la tristeza del estudiante?

«Kanjo no es solo una plataforma, hacemos un proceso de acompañamiento para que los centros entiendan bien los gráficos», afirma el CEO. Además, ofrecen asesoramiento psicológico para aquellos casos más graves que los centros o las familias no puedan abarcar.

Actualmente hay un centenar de colegios que trabajan con Kanjo en España, así como instituciones locales y autonómicas, centros de tutela y clubes deportivos, demostrando que la IA, cuando se emplea con propósito, puede mejorar de verdad nuestras vidas.

Tracking Pixel Contents