Los clubes de ciencia de los centros educativos gallegos rompen las barreras de género
Niños y niñas exploran la parte más práctica de las matemáticas o de la física en el laboratorio, sin la presión de los exámenes y sumidos en un ambiente que despierta la vocación científica

Club de Ciencias del IES A Paralaia. / FdV
La ciencia ha sido siempre un territorio masculinizado. Pero eso no significa que las mujeres hayan estado al margen de su desarrollo; todo lo contrario. Durante mucho tiempo el trabajo de las científicas ha sido invisibilizado, sus nombres han quedado fuera de los currículos académicos y, por tanto, sus trayectorias no han podido servir de inspiración para generaciones posteriores.
Por suerte, la situación está cambiando. Tal y como explicaban hace un año a FARO diferentes docentes, la perspectiva feminista se está implementando con más vehemencia en las materias de ciencias y las alumnas se decantan cada vez más por este campo de estudios.
Según datos del Ministerio de Educación, el porcentaje de chicas en España que eligieron la rama de Ciencias en Bachillerato pasó de representar el 45,6% en el curso 2012/2013 al 48,1% diez años más tarde.
Con todo, la distribución por género en las carreras universitarias continúa siendo dispar, al menos en Galicia. De acuerdo con los datos del IGE correspondientes con el año 2024, si bien las mujeres suponen el 74,8% del estudiantado en la rama de Ciencias de la Salud, en Ingeniería y Arquitectura son solo el 28,4%.
El club de ciencias, un espacio de igualdad
En este contexto —y siendo conscientes de que aún queda camino por recorrer—, iniciativas educativas como los clubes de ciencias suponen para muchas niñas (y niños) la puerta de entrada a la vocación científica. Financiados a través de la Xunta de Galicia, pero sostenidos con el esfuerzo personal del profesorado, que saca tiempo de hasta debajo de las piedras para ponerlos en marcha, en estos espacios se fomenta la curiosidad y se derriba el miedo a la ciencia.

Alumnas del Club de Ciencias del Colegio Alborada en una feria científica. / FDV
«Nós sempre tivemos claro que o que queriamos era espertar vocación científica e vocacións STEM, sobre todo en rapazas, porque notamos que hai un abandono do estudo das ciencias por parte das mozas no instituto», declara Sofía Calo, jefa del departamento de Ciencias del IES A Paralaia de Moaña, profesora de Biología y Geología, y una de las responsables de coordinar el Club de Ciencias del centro.
En su instituto, casualmente, el equipo docente de las materias científicas está compuesto en su mayoría por mujeres. «Somos moi visibles e vemos que somos un referente. É importante que nos vexan actuando e traballando no laboratorio, non só dando teoría, para que saiban que a ciencia son máis cousas», afirma.
Tanto en el IES A Basella, en Vilagarcía, como en el CPR Alborada, en Vigo, la presencia femenina en la organización del club también es predominante, constatan las profesoras Sara Fernández y Noa Villar. Lo mismo ocurre con el alumnado.

Estudiantes en el Club de Ciencias del IES A Paralaia. / FdV
«En los tres años que llevamos haciendo el club la presencia es igualitaria o incluso hay un poco más de chicas», reconoce Fernández. En el Alborada, este curso cuentan con 36 participantes, de los cuales 25 son niñas.
La equidad no quita que las docentes perciban diferencias entre los y las estudiantes, aunque sean mínimas. «Chégannos moitos máis nenos que son pequenos naturalistas. Hai moitos aos que lles encantan os dinosaurios, os volcáns ou os océanos. Con elas non pasa tanto iso, pero vemos como durante a ESO vanse decantando pola parte sanitaria das materias, que é onde eles empezan a faltar máis. Interésalles», observa la profesora de A Paralaia.

Alumna del Alborada en la feria CinVigo. / FdV
Así se va construyendo la realidad que apuntábamos antes: una predominancia absoluta de las jóvenes en las ramas sanitarias, lo que podría dar para todo un reportaje aparte. Además de esto —y sobre todo en la etapa de Secundaria, donde influye la ferviente actividad hormonal—, las docentes perciben cómo ellos se lanzan a menudo a los experimentos «casi sin pensar», mientras que, por norma general, sus compañeras son más calmadas, reflexivas y ordenadas. Aunque siempre hay excepciones, claro.
Aprendizaje integral
¿Qué motiva a estos estudiantes a anotarse al club de ciencias, siendo una actividad fuera del horario lectivo? En parte, pasar un rato diferente dentro del colegio o en el instituto, socializar con compañeros de otros cursos (ya que se juntan diferentes niveles) o poder hacer uso de instalaciones que no pueden disfrutar en el día a día, como el laboratorio (ya que en muchas ocasiones las ratios por aula lo dificultan, como denuncia Sofía Calo).
«A principal motivación é, ademais de facer algo xuntos, que lles ofertamos moitas actividades complementarias ao laboratorio, como as viaxes a feiras de ciencias non só na provincia, tamén a nivel de Galicia e de España», detalla Noa Villar. «Facer esas viaxes motiva moitísimo».

Experimentos en el Club de Ciencias de A Paralaia. / FdV
Además, en las ferias se ponen en práctica competencias que no son solo científicas: aprenden a hablar en público, defienden y explican sus ideas ante los mayores y salen de la burbuja del colegio para conocer a otros iguales.
Por otro lado, valora la profesora del IES A Basella, en el club «ven la ciencia desde una perspectiva menos encorsetada». «Para las cosas de tecnología participan mucho más en el taller; en matemáticas no hacen simplemente problemas, trabajamos mucho la geometría manipulativa y hacemos un montón de modelos...», explica, «creo que se sienten más involucrados y más protagonistas».
Lo que se construye en los clubes perdura. Este curso, en el del colegio Alborada, hay cinco exalumnos anotados. No quieren perderse la actividad. Y, de vez en cuando, llegan a oídos de los docentes las historias de otros y otras jóvenes que pasaron por allí y hoy son universitarios (o ya graduados) dedicados a la ciencia. Una comprobación más de que lo que ocurre entre las paredes del laboratorio escolar es importante.
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